Nuria Marín

Enviar
Lunes 24 Mayo, 2010


Creciendo [email protected]
Graduado y sin trabajo

A millones de jóvenes en el mundo, la crisis les ha dificultado aún más obtener trabajo. Esto es motivo de gran frustración por el esfuerzo de tantos años de estudios y un duro golpe a la esperanza personal y de sus familias de construir un futuro mejor.
En España, uno de los países europeos fuertemente afectados por la crisis, el nivel de desempleo ronda el astronómico número del 20%. Tratándose de jóvenes la cifra ronda el 40%. En Estados Unidos, según la firma Challenger Gray & Christmas por cada puesto de trabajo existen cinco aspirantes.
Es época de graduaciones en las universidades del norte, y con ella salen al mercado laboral millones de jóvenes que tendrán que competir por un puesto ya no solo con los compañeros de generación, sino también con los despedidos, los retirados que han tenido que regresar a la fuerza laboral y los graduados sin empleo de los años 2008 y 2009.
Pese a los indicios del inicio de la recuperación, a esta “generación de la crisis” le tocará navegar, no sabemos por cuánto tiempo, en un mercado de escasos trabajos, con menores salarios y condiciones laborales teniéndoles que hacer frente, en muchos casos, a deudas adquiridas por los estudios.
Si bien para estos jóvenes las perspectivas parecen a primera vista un tanto negativas, las mayores dificultades pueden convertirse en verdaderas aliadas para la conformación de una joven y resiliente generación con mayor capacidad de adaptación al cambio, ingenio y capacidad de innovación.
Bien manejadas, las crisis pueden convertirse en oportunidades, pero hay que ser creativos, flexibles, con iniciativa y abiertos al cambio. Todas estas son cualidades que con el tiempo el mercado premiará.
En tanto, hay varias recomendaciones mientras pasa la tormenta. En primer término, una opción es permanecer estudiando, ya sea diversificando el conocimiento hacia otras áreas, o bien, por la búsqueda de un grado superior.
Otra vía es la creación de una empresa propia. Este camino de mayor riesgo, que tal vez no se tomaría si se pudiera obtener un trabajo estable y bien remunerado, podría convertirse en el largo plazo en la mejor decisión de sus vidas.
Aceptar trabajos que no estén dentro del área de estudio, da una diversificación de conocimiento práctico, que en un mundo que busca cada vez lo multidisciplinario puede convertirse en una ventaja comparativa en tiempos de bonanza.
Las prácticas profesionales o trabajos ad honorem han sido siempre mecanismos efectivos para los jóvenes, para quienes la falta de experiencia, ha sido desde siempre una barrera a ese tan deseado primer trabajo.
La más importante recomendación tiene que ver con la inteligencia emocional. Confiar en uno mismo y hacerle frente a la adversidad, si cae levantarse y luchar. Por otra parte, sonreírles a las oportunidades aunque estas no sean las que inicialmente se tenían en mente, pues las oportunidades han sido siempre escasas y no hay que dejarlas escapar.

Nuria Marín