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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Gobierno nacional del bicentenario y partidos de oposición

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 09 abril, 2018


Gobierno nacional del bicentenario y partidos de oposición

Debemos colaborar con el gobierno nacional del bicentenario y fortalecernos como la mejor opción para las próximas elecciones


Gobierno nacional del bicentenario

Desde el 1° de mayo de 2001 promuevo migrar hacia un sistema semiparlamentario que haga nuestra estructura constitucional, hoy presidencialista, compatible con la realidad de una multitud de partidos con importante representación en la Asamblea Legislativa. Para ello propuse durante mi gobierno la reforma constitucional pertinente.

Desde hace cuatro años, ante la realidad del tamaño de las fracciones parlamentarias, señalé la necesidad de formar un gobierno con una alianza política comprometida con un plan de acción específico, que tuviese el respaldo de una mayoría en el congreso.

Clamé por ello ante esta segunda ronda.

Y me llena de optimismo que el señor presidente electo, don Carlos Alvarado, desde la misma noche de su victoria, señalara su compromiso con un gobierno nacional para el bicentenario.

Ahora el presidente electo se ha dirigido a los partidos representados en la próxima Asamblea Legislativa haciendo propuesta formal de alianza, alrededor de objetivos concretos, y otorgando participación en el gabinete ministerial a los partidos que den apoyo de sus fracciones legislativas a esos objetivos y proyectos.

Con respeto y vehemencia pido a los partidos políticos atender el llamado del presidente electo, y que con celeridad se negocien los puntos programáticos del acuerdo.

La participación de dirigentes de esos partidos en el Poder Ejecutivo da credibilidad y fuerza al gobierno nacional. Si un partido incumple el apoyo a lo pactado, el presidente tiene el camino abierto para remover a sus ministros. Si el Gobierno es el que incumple, el partido afectado tiene el derecho de retirar a sus ministros y negar el apoyo de su fracción parlamentaria a los proyectos del Ejecutivo.

Por eso es una pena que algún partido haya expresado su renuencia a colaborar con el gabinete del gobierno entrante. Participar en el gobierno nacional del bicentenario, no es obtener ni prebendas, ni dádivas. Ver el ejercicio de las altas funciones públicas como mera participación en un botín, es tener muy bajo aprecio por la democracia. Para una gran mayoría de los buenos ministros, ejercer el cargo es un sacrificio económico, de privacidad, de tranquilidad y de disfrute de la familia. Se asume por la inmensa recompensa que se tiene al poder colaborar con el país. La sicología nos dice que hacer el bien a los demás es junto con comer y el sexo uno de las tres mayores placeres. Y claro se acepta también por el prestigio que da y el lucimiento que se puede conseguir.

Me da gran alegría la propuesta de gobierno nacional para el bicentenario del señor presidente electo y pido a Dios llene de patriotismo y sabiduría a don Carlos Alvarado, a sus colaboradores y a los partidos políticos y diputados, para que, en favor de los costarricenses, se obtengan muchos éxitos en la administración entrante.


Partidos de oposición

Algunos amigos me han expresado dudas sobre la conveniencia de que partidos de oposición participen en el gobierno de un adversario político.

Recuerdo dos verdades básicas de la democracia. Una, los votantes votan para que la opción que prefieren ejerza un buen gobierno y procure el bien común según sus valores y preferencias. No votan para que su partido haga oposición. Y la segunda, la democracia representativa es discusión inteligente para llegar a decisiones por la regla de la mayoría. Esto significa que es imprescindible la negociación para un buen funcionamiento de la democracia.

Pero esas realidades y la participación de un partido —que no ganó la elección— en una alianza gubernamental con mayoría parlamentaria alrededor de objetivos específicos claramente expresados, no implica ni renunciar a las convicciones, valores, y metas del partido político propio, ni significa dejar de lado la obligación del control político.

Participar en el gobierno nacional del bicentenario no es dejar de ser oposición. Es ser una oposición que circunstancialmente —y ante imperiosas necesidades de colaborar con el bien común— participa en el Ejecutivo y compromete su apoyo parlamentario con una agenda concreta y determinada. Nada más.

Es claro que para defender la identidad partidaria frente a futuras elecciones al tiempo que unos dirigentes colaboran con el Poder Ejecutivo, la mayoría debe redoblar sus esfuerzos por fortalecer el partido, tanto en su estructura como en la solidez y pertinencia de sus propuestas.

Por eso al votar el pasado 1° de abril llamé encarecidamente a mis compañeras y compañeros socialcristianos a volver a la casa partidaria. A todos. A quienes se dividieron apoyando a don Carlos o a don Fabricio. A quienes se fueron antes y no regresaron en la pasada elección.

Y llamé a que todos unidos, salgamos de la casa común a buscar, abrir campo e incorporar nuevos dirigentes de distrito, cantón y nacionales. Dirigentes provenientes de las organizaciones comunales, ambientalistas, deportivas, parroquiales, empresariales, sindicales, cooperativistas, solidaristas que agranden y fortalezcan las estructuras partidarias, con el brío y la capacidad de jóvenes y mujeres, y con la experiencia de personas curtidas en sus tareas. Y así pongamos al día nuestras propuestas, ampliemos la dirigencia, y ganemos procesos municipales y nacionales por nuestros méritos y no por las debilidades y fallas de los adversarios.

Debemos hoy colaborar con el gobierno nacional para apoyar el bien común, y debemos fortalecernos como oposición para tomar luego las riendas del país.