Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 2 Marzo, 2015

Es inconcebible que la política energética nacional renuncie al desarrollo de las fuentes potenciales de energía que tiene el país


Gas natural: una solución rápida y eficaz

El gas natural continúa en su senda para sustituir el petróleo en el futuro como la principal fuente de energía en el mundo porque es de bajo costo, mucho más abundante y ambientalmente superior.
Su desarrollo ha ayudado a muchos países a disminuir la contaminación y a aumentar significativamente la competitividad de la electricidad y de los combustibles, fortaleciendo así el desarrollo económico, la inversión productiva, el desarrollo de infraestructura, la creación de empleo y la generación de importantes ingresos fiscales. Los EE.UU. es uno de estos casos.
El gas natural es una solución energética y económica rápida y eficaz que puede sustituir prácticamente todos los derivados de petróleo en todos los sectores de consumo (transportes, industria, comercio, servicios y generación eléctrica, entre otros).
No se necesita cambiar ninguno de los equipos actuales, como motores de buses, camiones o automóviles, calderas o plantas de generación eléctrica, por ejemplo. Basta con realizar pequeñas adaptaciones con tecnologías probadas que son muy asequibles.
El gas natural es también una solución energética y económica rápida y eficaz porque se pueden perforar pozos de más de 6 mil metros (si fuera necesario) en unos 18 días o menos y la puesta en producción de un pozo productor puede tomar de 3 a 4 meses.
El gas natural es prácticamente la única fuente de energía que ha fortalecido su posición frente al petróleo y a las otras fuentes de energía renovable y no renovable, aún con los cambios que han ocurrido en el mercado petrolero internacional en los últimos meses.
En Costa Rica se ha comprobado que existe un importante potencial de gas natural que podría cambiar totalmente la economía nacional con energía mucho más barata y ambientalmente muy superior a lo que tenemos actualmente, generando simultáneamente grandes recursos fiscales.
Se potenciaría el desarrollo nacional, el empleo y los ingresos fiscales, entre otros factores, con una fuente de energía que desplazaría progresivamente al petróleo importado.
Es también una opción rápida y eficaz porque no necesitamos ninguna ley nueva. Ya tenemos la legislación que lo permite con todos sus reglamentos, la cual autoriza además varias formas diferentes de contratación bajo las cuales se pueden llevar a cabo estas actividades.
El Artículo 4 de la Ley de Hidrocarburos señala que “El Poder Ejecutivo… podrá efectuar esas actividades, directamente o por medio de contratos de asociación, de operación, de servicio, de concesión o de cualquier otra naturaleza, celebrados por el Poder Ejecutivo con personas jurídicas, nacionales o extranjeras, de reconocida capacidad técnica, financiera y con experiencia e idoneidad en la industria de los hidrocarburos”.
Es inconcebible que la política energética nacional renuncie al desarrollo de las fuentes potenciales de energía que tiene el país y prefiera las crecientes, masivas y nocivas importaciones de derivados de petróleo.

Roberto Dobles