Carlos Denton

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Miércoles 28 Enero, 2009

Ganando en colones, pagando en dólares

Carlos Denton

El impacto de la decisión de eliminar el colón y sustituirlo por el dólar, tomada por el gobierno salvadoreño en 2000, sigue siendo tema de debate entre economistas dentro y fuera de ese país. En las elecciones nacionales de 2004, el candidato presidencial del partido FMLN ofreció revertir el proceso y reintroducir el colón. Perdió la elección, pero no por esa oferta en el mercado electoral. En la contienda actual que se celebra el 15 de marzo, Mauricio Funes, candidato de ese mismo partido, se ha comprometido a mantener el dólar; el éxito de su candidatura no depende de su posición sobre la moneda.
Pero la decisión de adoptar el dólar ha tenido un impacto psico-cultural y ha provocado la aparición de un deseo de cambio en la manera en que funciona una sociedad donde la mitad de las familias tienen por lo menos un pariente cercano que vive en Norteamérica; no hubo oportunidad para el emigrante en su propio país. Los familiares en Estados Unidos cuentan lo que ganan en su trabajo y lo que cuestan los artículos básicos de consumo, que son los mismos en ambos lados. “Mire, señor —me dijo una aeromoza de la aerolínea de bandera salvadoreña—, aquí en El Salvador nos pagan en colones (figurativamente) pero los precios de todo están en dólares”. Esa opinión la oí vertida por taxistas, dependientes de tiendas, meseros, cajeros, vendedoras callejeras y cocineros, en una visita reciente a la capital salvadoreña. “Los salarios no los cambiaron —solo los convirtieron a dólares— mientras que los precios los subieron y ahora son iguales a los de Washington o Los Angeles”, me dijo un cocinero en un restaurante de Escalón.
La aeromoza de la línea salvadoreña me informó que tiene una prima hermana que emigro a Estados Unidos y ahora tiene la misma ocupación, pero en una aerolínea de bandera estadounidense —trabaja la ruta a San Salvador con frecuencia. “Gana cinco veces lo que gano yo y muchas veces los precios de lo que compra cuestan menos que en El Salvador. Queremos un cambio, queremos probar. No pueden quedar las cosas así”. El cambio que quieren todas estas personas no es en la moneda —quieren ver un partido político nuevo ocupando la presidencia del país. No se sabe aún si constituirán la mayoría que se requiere para lograr su compromiso.
Los seguidores del FMLN se motivan por ese deseo de cambio, mientras que sus adversarios del gobernante Partido ARENA, que ha ocupado el poder desde 1989, están tratando de asustar a suficientes votantes para impedir la llegada de los ex guerrilleros al poder. ARENA recuerda con su propaganda política que el FMLN es el partido del grupo que estuvo levantado en armas durante la década perdida de los 1980. Insiste en el tema de la revolución bolivariana y pregunta si los salvadoreños quieren enfilarse con Hugo Chávez, Daniel Ortega y otros de los socios del ALBA.
El mensaje del FMLN es un poco más sencillo y fundamentalmente pregunta al futuro votante si vive mejor ahora que hace 20 años, cuando primero llegó al poder ARENA. Hace mucha mención del costo de la vida y el hecho de que los salarios no alcanzan. ¿Cuál tesis prevalecerá en las urnas? Las encuestas de la CID/Gallup dan actualmente más intención de voto a Funes del FMLN. Pero faltan más de seis semanas de campaña.

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