Futuros diputados del Liberal Progresista firmarán renuncia anticipada a la Asamblea Legislativa
Partido tratará de evitar fuga de legisladores
El Partido Liberal Progresista (PLP) busca blindar su futura representación legislativa ante el fantasma de la desbandada que sufrió en este periodo.
Y es que todos los candidatos a diputados, firmarán un compromiso de permanencia en la fracción y en caso de declararse independientes deberán abandonar la Asamblea Legislativa.
Así lo establece el documento “Mi compromiso con Costa Rica”, publicado en el sitio web del partido.
“Me comprometo a respetar la voluntad de los votantes y a defender desde la curul el ideario, los principios y el programa político del Partido Liberal Progresista. En consecuencia, asumo un compromiso claro: una vez electo, no renunciaré a la fracción legislativa para declararme diputado independiente o para incorporarme a otro partido o fracción, honrando a cabalidad el mandato que me otorguen los costarricenses”, señala el texto.
El líder del PLP y actual diputado, Eli Feinzaig, explicó que la medida responde a un proceso de renovación de estructuras internas acompañado de capacitaciones dirigidas a reforzar la identidad partidaria.
“Queremos que la gente que llegue a una curul bajo la bandera liberal tenga plena conciencia del compromiso con los electores y con el proyecto político que representamos”, subrayó Feinzaig.
La decisión ocurre en un momento en que el partido enfrenta su etapa más frágil en la Asamblea Legislativa.
A menos de un año de que concluya el actual gobierno, el PLP se quedó con solo dos de los seis legisladores con los que debutó en el Congreso.
Diego Vargas, Johanna Obando, Kattia Cambronero y Cynthia Córdoba se declararon independientes, dejando a Feinzaig y a Gilberto Campos como los únicos diputados activos en la bancada liberal.
La renuncia de Vargas dejó en evidencia la fractura interna y aceleró las decisiones del partido de cara a las elecciones de 2026.
Con este compromiso firmado, el PLP intenta asegurarse de que los futuros legisladores no repitan la historia de divisiones que redujo drásticamente su peso político en el actual periodo.
Aunque la medida no tiene carácter legal —pues ningún acuerdo interno puede impedir la renuncia de un diputado a su fracción— sí se interpreta como una estrategia política y moral para afianzar lealtades en la próxima Asamblea Legislativa.