Tras la detención de Wilder Eusse, expresidente de Municipal Liberia, a solicitud de las autoridades de Estados Unidos para su extradición por presuntos delitos relacionados con el narcotráfico, el fiscal general, Carlo Díaz, alertó sobre la posible infiltración del crimen organizado en el balompié costarricense.
“Cualquier forma de economía es atractiva para los criminales, cualquier oportunidad para introducir los dineros sucios la van a tomar. Por supuesto, en el fútbol se mueve mucho dinero, es una actividad lucrativa que permite dar apariencia de legal a lo ilegal, por eso lo buscan”, señaló Díaz a la Revista Dominical de La Nación.
Además, el caso del cuadro pampero no se limitó a la situación judicial de su exjerarca, pues, a pocos días de su captura, la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF) anunció que el club perdía su licencia de club profesional por graves faltas e inconsistencias en la información legal presentada por la institución.
Sin embargo, no se trata de un caso aislado. En los últimos años se han registrado antecedentes como el de Minor Vargas, condenado a 60 años de prisión en Estados Unidos, y quien fue presidente de Saprissa.
A ello se suma el caso del recientemente extraditado Celso Gamboa, sobre quien el Departamento del Tesoro de Estados Unidos indicó que habría lavado dinero proveniente del narcotráfico en el club Limón Black Star.
“La cooperación internacional nos ayudó muchísimo. No quiere decir que solo eso se esté haciendo contra las organizaciones criminales, porque nosotros, como Ministerio Público, los hemos investigado. En algunos casos, incluso los extraditables ya estaban detenidos por casos de la justicia costarricense, pero les hemos aplicado criterios de oportunidad para privilegiar la extradición”, explicó Díaz a La Nación.
La Fedefútbol juramentó hace menos de un mes al nuevo Órgano de Cumplimiento, instancia que tendrá como función prevenir la legitimación de capitales en el fútbol y garantizar el cumplimiento de los principios del Fair Play Financiero en este deporte.
No obstante, el fiscal general expresó su preocupación porque, en el caso del conjunto pampero, antes de la detención de Eusse, no se había detectado ninguna irregularidad por parte de la FCRF.
“Debe haber mayores auditorías, oficinas de cumplimiento, que estén sometidas a las mismas regulaciones que cualquier otra empresa lucrativa para prevenir el lavado de activos. Incluso en Primera División fue hasta después de la captura del presidente de Liberia que se sancionó al equipo, dejando ver que sí había inconsistencias”, mencionó Díaz.
De momento, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones correspondientes, mientras el tema continúa generando debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión en el fútbol costarricense.