Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 16 Diciembre, 2009


Hablando Claro
Fin del primer acto

Hasta yo que soy entusiasta integrante del “planeta de la política” (como dice un buen amigo) le doy gracias al TSE por la veda a la que somete a los aspirantes presidenciales y sus aparatos (no digo partidos) desde hoy y hasta el primer día del nuevo calendario. La campaña propagandística nos quedó debiendo. Y no es que esperáramos tanto como una campaña de altura. Pero de ahí a lo que hemos observado, hay muchas bajezas y simplezas de diferencia. De pellizcos y espinillazos.

Bajo la consigna de todos contra Laura Chinchilla (por increíble que parezca, incluyendo a algunos de casa) lo sucedido era de esperarse.
Lo que sí fue novedad al término de esta primera etapa de la campaña se podría resumir en pocas palabras: que los estrategas verdiblancos se quedaran tan cortos para enfrentar la embestida libertaria y hubieran terminado por caer en la tentación de responderla (pues para eso fue precisamente que los puyaron) y que el PAC no haya logrado tomar las decisiones políticas adecuadas y necesarias para haber podido articular luego una propuesta atractivísima que volviera a hacer clic en la ciudadanía. Como en los dos últimos torneos electorales, pero sabiendo que el escenario de 2010, no es en nada comparable con los tinglados del 2006 y 2002.

Lo cierto es que en ese conjunto de impericias llegamos al final de la primera fase de campaña con tres grupos enarbolando la misma bandera: acabar con la revisión técnica vehicular. ¡Válgame Dios!
¡Como si no tuviera este país bendito desafíos por enfrentar! Como si no fueran muchísimos los retos que tenemos por delante para aspirar a mejores estadios de desarrollo, a cerrar la cada vez más amplia brecha de la inequidad, a ganarles la batalla a la ignorancia y la maledicencia, a enfrentar con éxito el crimen organizado, a profundizar y remozar el mismo sistema democrático y mil asuntos sustantivos más…
Así, demostrando no solo un total desdén respecto de lo que a la gente en su inmensa mayoría realmente sí le preocupa, sino además haciendo gala de una enorme carencia de originalidad temática, el PAC y la Unidad se plegaron a la demagogia libertaria de siempre respecto de Riteve, por mucho la única concesión (aunque no sea estrictamente la figura jurídica bajo la que la empresa opera) de un servicio estatal que ha funcionado en el país con altos estándares de calidad y de desempeño técnico y profesional a pesar de tenerlo todo en contra. Todo, excepto el reconocimiento que hoy más del 80% de ciudadanos consistentemente muestra a favor de la revisión técnica vehicular. Un “índice de adhesión” que se desearía cualquier aspirante de cualquier divisa política.