El índice de confianza de los consumidores cayó 0,9% en este trimestre, lo que significa que está en 52,3%, siendo 100 el punto más optimista del costarricense, hacia la situación económica.
Sin embargo, el panorama es incierto ya que para finales del 2025 y 2026 las familias esperan menores ingresos, por factores externos, más desempleo y más pobreza.
El porcentaje de consumidores que espera más desempleo en los próximos 12 meses aumentó a 40,8% (+7,8 puntos porcentuales), y quienes anticipan mayor pobreza subieron a 44,4% (+9,6 puntos). Es decir, aunque una mayoría confía en mejorar sus ingresos personales (56,3% cree que ganará más en los próximos 12 meses), se percibe un deterioro en el entorno laboral y social que puede limitar ese optimismo.
“Más de la mitad de los consumidores permanece indecisa sobre el rumbo de la economía, lo que se traduce en cautela para invertir o endeudarse”, destacó Fernanda Alvarado, investigadora a cargo del informe.
El gasto en bienes duraderos, tradicional termómetro del ánimo económico, continúa débil. Apenas 28,1% considera que es buen momento para comprar una casa y 26,9% para adquirir un vehículo, porcentajes que confirman que la reactivación del consumo sigue contenida.
Por último, la calificación a la política económica del gobierno sigue en terreno negativo: 37,1% de los encuestados considera “pobre” el desempeño de la administración, frente a un 29,7% que lo califica de “bueno” y 28,7% que opina que hace “lo necesario”.





































