Exportaciones orgánicas crecen pero no se diversifican
“Un alimento orgánico es aquel que se produce sin ningún tipo de químico ni método artificial, en mi caso tengo tres años de dedicarme a esto”, dijo Allan Chavarría, presidente del Movimiento de Agricultura Orgánica. Esteban Monge/La República
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Las exportaciones de productos orgánicos se duplicaron el año pasado con respecto a 2015, al pasar de $5,8 millones a $11,8 millones; sin embargo, se basaron solo en piña y café.

La situación se da a pesar de los esfuerzos que realizan algunas instituciones y la creciente demanda por estos alimentos en el mercado nacional y extranjero.

El año pasado, solo el 2% de los alimentos orgánicos fue distinto a piña (71% del total) y café (27%), entre los que destacaron el puré de banano y los concentrados para jugos y salsas.

Las razones para la baja diversificación se centran en los tiempos de la tierra para cambiar de un huerto tradicional a uno orgánico y el costo de certificar las fincas.

Por un lado, preparar un terreno para siembra orgánica toma aproximadamente tres años, ya que se debe realizar un proceso de “desintoxicación” del suelo.

Por el otro, la certificación de una finca ronda los $500, cifra que puede ser elevada para los productores más pequeños.

En el país, únicamente el 0,3% del terreno cultivable es utilizado para alimentos orgánicos, es decir solo 8 mil hectáreas de las 2,4 millones disponibles.



Algunas entidades promueven estrategias para fomentar la agricultura orgánica en el país, por ejemplo: capacitar a productores, más recursos para los procesos de siembra y campañas educativas para consumidores.

“Se han hecho varios esfuerzos por dinamizar la agricultura de este tipo en el país, las capacitaciones a productores son constantes; alcanzamos al menos 350 durante el año pasado y queremos que sean más, dada la creciente demanda de estos productos”, afirmó Rocío Aguilar, coordinadora del programa de agricultura orgánica del MAG.

La meta del Ministerio de Agricultura y Ganadería es alcanzar al menos 10 mil hectáreas sembradas para finales de año, 2 mil más de las que hay en la actualidad; sin embargo, las autoridades son cautelosas debido a que algunos agricultores no reportan sus alimentos como orgánicos.

El Banco Centroamericano de Integración Centroamérica (BCIE) y el ICE también apoyan este movimiento; el primero firmó un acuerdo no reembolsable por $43 mil para mejorar los procesos productivos de este tipo, mientras que el ICE desarrolló “CR Orgánico”, una aplicación que conecta a consumidores con los productores de estos alimentos.

Cada vez más agricultores y cadenas comerciales resaltan la necesidad de que estos alimentos cuenten con un sello de garantía que confirme su origen orgánico, para evitar que los consumidores compren productos falsos.

“El Gobierno nos debe todavía el departamento de agricultura orgánica que nos prometió en campaña; el trabajo de los productores ha sido constante pero todavía hay gente que no cree en la rentabilidad de estos alimentos y los beneficios que tienen”, comentó Allan Chavarría, presidente del Movimiento de Agricultura Orgánica Costarricense.

En el país existen más de 2 mil productores orgánicos y al menos 130 pequeños negocios dedicados a esta actividad, según el MAG. 

 


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