Roberto Dobles

Roberto Dobles

Enviar
Lunes 13 Abril, 2015

Excesiva dependencia externa

El sistema energético nacional está fortaleciendo aún más la ya excesiva dependencia externa, lo que aumentará los costos y la vulnerabilidad del abastecimiento nacional de energía.
El abastecimiento eléctrico aumenta su dependencia de factores externos no controlables, siendo el clima el factor que más impacto tiene, y particularmente el volátil e incierto régimen de lluvias, ya que aproximadamente el 80% de la generación eléctrica nacional proviene de la generación hidroeléctrica, la cual depende totalmente de las lluvias. Esta hidroelectricidad representa a su vez el 18% del abastecimiento de energía comercial del país.
Esta situación de inestabilidad en la generación y en los costos se agravará más en el futuro porque el cambio climático está afectando progresivamente los patrones de lluvia creando nuevos, más extremos y más inciertos patrones climáticos. 
Los expertos estiman que “el cambio climático traerá menos precipitaciones y más sequías extremas a determinadas partes del mundo, causando escasez de electricidad en los países que dependen altamente de la hidroelectricidad”, y que dichos cambios “están desafiando el supuesto tradicional que la experiencia hidrológica del pasado proporciona una buena guía de las condiciones futuras”. Estamos entrando en una era climática bastante desconocida y poco predecible.
El abastecimiento de combustibles depende también totalmente de factores externos no controlables que crean igualmente inestabilidad y altos costos, siendo el mercado petrolero internacional el factor que más impacto tiene.
Aproximadamente el 66% de abastecimiento nacional de energía comercial proviene del caro e impredecible mercado petrolero internacional, el cual se está haciendo cada vez más inestable y volátil.
De acuerdo con Bloomberg, la mayor parte de las proyecciones de los precios futuros del petróleo que hacían los expertos el año pasado tenían una diferencia de unos pocos dólares por barril, mientras que ahora las proyecciones hechas por los mismos expertos varían en más de $32/Barril. El abastecimiento de combustibles derivados de petróleo está también entrando en una era bastante desconocida y poco predecible.
De esta manera, no tenemos absolutamente ningún control sobre la evolución de los principales factores de costo en las dos principales fuentes de energía que abastecen el país (82% del abastecimiento energético nacional).
Es entonces ilusorio pensar que vamos a reducir significativamente los costos de la energía y a incrementar la seguridad y la independencia energética haciendo más de lo mismo. O sea, fomentando la importación de derivados de petróleo y lluvias.
Esta mala estrategia pone una gran parte de nuestro desarrollo económico y social en manos de factores energéticos totalmente fuera de nuestro control.
No se puede potenciar el progreso nacional con tales niveles de alta inestabilidad e incertidumbre energética que generan, entre otras cosas, fuertes desequilibrios y altos costos.


Roberto Dobles