Este será un año de incertidumbres económicas
El 2017 es un año de mucha incertidumbre con varios factores que amenazan la estabilidad, indica Roxana Morales, economista de la Universidad Nacional. Esteban Monge/ La República
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Las incertidumbres económicas son grandes este año, tanto por situaciones externas como internas.

El viernes 20 de enero, Donald Trump se convertirá en presidente de Estados Unidos, y esto ya trae repercusiones para la economía costarricense.


En cuanto a lo positivo, un mayor crecimiento económico como lo augura Trump, significaría un beneficio para productos nacionales que se consumen en ese país.
Por otro lado, de llevar a cabo varias de las acciones que indicó durante su campaña, en especial aquellas que significarían menor inversión extranjera directa fuera de Estados Unidos, podría impactar nuestro país.
El tener tasas de interés al alza, cómo ya lo mencionó la Reserva Federal en diciembre pasado, podría hacer que se dé un fuerte flujo de divisas que se devuelven a invertir en ese país norteamericano.
Menor liquidez internacional, mayores tasas, presiones de depreciación, son parte de las situaciones que se pueden ver.
Mientras que las consecuencias del Brexit se iniciarán a mediados de año, la economía europea ya golpeada por un bajo crecimiento, tasas de interés negativas y problemas socioeconómicos podría significar obstáculos para los que tienen comercio con esa zona.
No se puede dejar de lado, que es posible encontrar un precio internacional del petróleo mayor en 2017.
Algunos indican que alcanzaría los $75 por barril, mientras que otros apenas ven un aumento a $60 por barril, habrá que ver qué determinan la OPEP y las empresas norteamericanas de fracking.
Lo que es claro, es que eso impactará la factura petrolera de Recope, lo que significa una presión de depreciación, mayores precios en los combustibles para consumidores, que terminarán afectando la inflación.
A lo interno, ya el Plan Monetario del Banco Central dio a conocer una serie de preocupaciones, casi todas pensando más en mantener una inflación baja, que en impulsar el crecimiento económico, el empleo y las oportunidades de competitividad.
El alto déficit y la falta de una agenda clara respecto a un paquete fiscal, es de las principales preocupaciones.
Esto llevará al país a tener claras presiones al alza en las tasas de interés en ambas monedas, continuará en aumento la deuda pública y se verán condicionados los recursos para el sector privado.
Asimismo, la incertidumbre crece en un año preelectoral, cuando por la campaña política los consensos, el costo político y otros intereses, hacen ver distante la aprobación de dichos acuerdos para proyectos fiscales.
En cuanto al tipo de cambio, a pesar de los controles anunciados por el Banco Central, las nuevas normas en el mercado mayorista, los analistas esperan que sea un año parecido al anterior con una depreciación cercana al 3%. Con esto terminaría 2017, cercano a los ¢580 por dólar.

 


Incertidumbres


Son muchos los factores que mantienen a los analistas con signos de interrogación para 2017.

Roxana Morales
Economista
Universidad Nacional

La estabilidad macroeconómica podría verse afectada este 2017. A lo externo, las acciones que tomen el nuevo gobierno de EE.UU. y la Fed podrían afectar directa o indirectamente al país.
Por ejemplo, mediante el encarecimiento de los precios de materias primas importadas (entre ellas el petróleo y sus derivados), menos exportaciones, menos IED, tasas de interés y tipo de cambio más altos, entre otros, es lo que podríamos ver.
Todo esto finalmente podría traducirse en mayor inflación, menor crecimiento económico y mayor desempleo.
En cuanto a los factores internos, el alto nivel de la deuda pública y déficit fiscal podría terminar afectando las tasas de interés, la inversión, el crecimiento económico y el empleo.


Pedro Aguilar
Analista
Aldesa

El margen de acción es cada vez más estrecho respecto al déficit fiscal, pero aún es posible manejarlo.
Ciertamente, es difícil que se den reformas tributarias importantes, lo cual complica el escenario fiscal.
Al Central le preocupa un crecimiento global menor al esperado y la evolución del precio de las materias primas.
Si la economía global se desacelera en el transcurso del año, similar a lo ocurrido en meses anteriores, afectaría el crecimiento de nuestros principales socios comerciales y, de ese modo nuestra demanda externa.
Los precios mayores de las materias primas, y aunque deja ver que podría tener alzas mayores ante conflictos geopolíticos o efectos en el precio del petróleo por los acuerdos de la OPEP, lo que complicaría el control de inflación, esto es poco factible, los recortes de producción serían contrarrestados con una mayor eficiencia de la economía estadounidense, mientras que por el lado de la demanda, tampoco habría presiones significativas.



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