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El déficit financiero del Gobierno alcanzaría el equivalente al 5,9% y el 6% de la producción nacional en 2017 y 2018.

Así lo estimó el Banco Central en el Programa Macroeconómico presentado a finales de diciembre, en el que no contempló una eventual aprobación de proyectos de ajuste tributario.

Este 2017 presenta por el momento, claras presiones para un alza en las tasas de interés, estrujamiento del crédito, incremento en la percepción del riesgo país (posible rebaja en la calificación crediticia), menores ingresos de capital por inversión extranjera directa y presiones alcistas en inflación, indica el plan.

Esas condiciones tendrían efectos directos y negativos sobre los flujos de inversión, el crecimiento económico, la generación de empleo y, en general, sobre el bienestar de la sociedad costarricense.[link2}

“Sin duda, el problema fiscal se vislumbra como un riesgo cada vez más importante para la estabilidad económica del país. Además, la situación internacional ya no será tan favorable y hará que los efectos del déficit fiscal y su financiamiento se materialicen en mayores tasas de interés”, indicó Edna Camacho, presidenta de la Academia de Centroamérica.

En materia de financiamiento, al igual que en 2016, Hacienda atendería sus requerimientos con ahorro interno, por lo que nuevamente se restringiría la disponibilidad de recursos para el sector privado, con eventuales presiones al alza en tasas de interés por la contienda de los recursos en el mercado bursátil y financiero.

La ausencia de reformas tributarias demanda acciones en el corto plazo para atender el requerimiento alto de recursos por parte del Gobierno.

El año pasado, por medio de la herramienta Tesoro Directo, fue como solventaron la obtención del dinero, donde seguramente este año volverán actuar, así como en nuevas subastas, con rendimientos mayores para atraer a los inversionistas.

“Las previsiones de este Programa parten de que la Tesorería Nacional continuará atendiendo los requerimientos de caja y otras obligaciones financieras con la colocación de bonos de deuda interna (colones y dólares), en mayor medida en entidades públicas”, indica al respecto el texto del Plan Monetario del Banco Central.

Por su parte, la creciente deuda pública con que se financia el déficit desde hace ya cinco años de forma marcada, es el principal riesgo para la sostenibilidad de las finanzas y la estabilidad macroeconómica, explica la autoridad monetaria.


Sin reforma va hacia arriba


El déficit fue bastante controlado por el gobierno el año pasado, tanto así que logró bajarlo en casi un 0,8% respecto a 2015, pero sin una reforma que elimine gastos y dé nuevos ingresos, este año vuelve a crecer (cifras expresadas en porcentaje negativo).

Año   Déficit
2018*   6,0
2017*    5,9
2016   5,1
2015   5,9
2014   5,7
2013   5,4

*Proyección del Banco Central

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