Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 12 Marzo, 2015

¿Será tan inconsistente e imprudente el equipo político que tiene el poder o más bien se tratará de un tema orquestado?


¿Error o cálculo?

Es obvio que no le conviene a una administración pelearse con la prensa.
Ello generará aclaraciones, contestaciones, demostraciones, polémicas, discusiones e investigaciones en las que el gobernante tiene mucho que perder.
Además, tal actitud provocará oposición y molestia. Los ciudadanos no pueden entender que por un lado se hable de “casa de cristal” y que cuando llega la hora de honrar las palabras entonces se empiece a cuestionar la labor de la prensa, a invocar la ética como subterfugio y a esconder la información.
Asimismo, es claro que tal actitud causará sospechas acerca de qué se quiere esconder e indignación de parte de quienes están convencidos de las bondades de la libertad de expresión y de la necesidad de la libertad de información.
Del mismo modo, evidencia inconsistencia de parte de quienes antaño gozaban las mieles del favorecimiento por parte de los medios (que incluso publicaron “oportunas” encuestas y favorecieron discutibles “renuncias”) y apenas surge el primer diferendo entonces se rasgan las vestiduras exigiendo compostura.
¿Será tan inconsistente e imprudente el equipo político que tiene el poder o más bien se tratará de un tema orquestado?
Cuando uno se percata de que uno de los socios políticos anuncia y subraya legislación para limitar la libertad de prensa (como lo ha hecho el FA) y de que, por otro lado, también se pretende socavar el statu quo de los medios que utilizan el espectro radioeléctrico, entonces pareciera que no se trata de una imprudencia ni de una mera inconsistencia de quienes detentan el poder.
Es un hecho que se trata de una campaña orquestada, por un lado se cierran las fuentes de información (Asamblea Legislativa y Casa Presidencial), luego se objeta la transparencia ofrecida (no todo debería ser público), después se pondrá en duda la ética de la prensa (sin prueba ni detalle, por supuesto) y se le acusa de falta a la verdad y, finalmente, se promueve legislación que atenta contra las libertades públicas y que le mueve el piso a los usuarios de las frecuencias.
¡Y yo pintando…! (decía aquel anuncio que evidenciaba el estar en otra cosa o fuera de la jugada). Es obvio que no es una torpeza ni un error del equipo político ni una reacción grotesca.
Más bien es una jugada chavista, al estilo de quienes al sur cierran todos los días medios de comunicación, que intenta justificar la discusión y el avance de legislación liberticida.
Entonces, de ser así, es obvio que no se trata de un error sino una jugada para iniciar una legislación contra una libertad esencial para los costarricenses y para quienes amamos la libertad. ¿Queda claro?

Federico Malavassi