Jose Luis Arce

Jose Luis Arce

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Jueves 19 Noviembre, 2015

La problemática secular de las finanzas gubernamentales es el principal elemento que explica el uso de recursos externos para entregar crédito a familias o empresas

Ciencia lúgubre

Endeudamiento externo de la banca y riesgos


Por diferentes razones, a lo largo del tiempo el sistema financiero costarricense ha recurrido al endeudamiento externo como fuente importante de recursos para alimentar el otorgamiento de crédito.
Además de distorsiones como la garantía estatal a los depósitos que abarata el fondeo de los bancos públicos frente a los privados, la problemática secular de las finanzas gubernamentales es el principal elemento que explica el uso de recursos externos para entregar crédito a familias o empresas residentes en el país.
Déficits fiscales elevados conducen a tasas en moneda local altas en términos reales y, como resultado, es competitivamente atractivo recurrir a recursos de endeudamiento externo para otorgar crédito en dólares, a un costo financiero notoriamente menor que en colones.
En los últimos años, el marcado deterioro de las cuentas fiscales y la elevada liquidez y las particularmente bajas tasas de interés que se han presentado en los mercados internacionales han propiciado nuevamente un repunte en los pasivos externos de los bancos locales.
En el corto plazo, estos recursos que ingresan desde el exterior han sido —junto al endeudamiento externo del propio Gobierno Central— uno de los factores que han permitido que pese a la magnitud del desequilibrio en las finanzas gubernamentales, los tipos de interés en moneda local no aumenten; al canalizar una parte importante de la demanda de recursos del sector privado local hacia el exterior, de manera indirecta.
Sin embargo, el recurrir a esta fuente de fondos externos para financiar la expansión crediticia local entraña riesgos que deben ser apropiadamente monitoreados, mitigados y, finalmente, controlados.
El primero de ellos está relacionado con la posibilidad de seguir recurriendo a esta válvula de escape en el futuro cercano. Si bien, en contraste con lo que sucedía antes de la crisis financiera internacional, la mayor parte de estos préstamos son de largo plazo, las condiciones de liquidez en los mercados internacionales han empezado a cambiar y la aversión al riesgo por mercados como el costarricense ha aumentado —lo mismo que nuestro riesgo macroeconómico debido a la inacción en materia fiscal—, lo que anticipa que en el futuro los costos de financiarse externamente aumentarán y por lo tanto se reducirá el espacio para escapar del ajuste fiscal interno por esta vía.
El otro gran riesgo se aloja en los balances del sistema bancario y de las familias y empresas que toman crédito en moneda extranjera. La apreciación real del colón ha reducido la rentabilidad relativa de las actividades transables —por ejemplo, la producción para exportar o para competir con las importaciones— y consecuentemente ha aumentado la de las actividades no transables. En este contexto, es natural que los bancos consideren las actividades no transables como mejores sujetos de crédito y, por lo tanto, empiecen en el corto plazo a financiarles en moneda extranjera.
Esto conduce a un descalce en los balances de los deudores que, en caso de un ajuste en el mercado cambiario, podría conducir a la insolvencia deudores y deteriorar la calidad de la cartera crediticia del sistema bancario.

José Luis Arce

Cefsa