Empresas costarricenses arrancan el 2026 con expectativas positivas, pero con cautela en la inversión
Aunque hay una percepción favorable sobre la evolución de sus negocios, existe una menor disposición a asumir riesgos al inicio del año
Las empresas costarricenses arrancan el 2026 con una percepción favorable sobre la evolución de sus negocios, aunque con señales claras de prudencia en sus decisiones, así lo revela la Encuesta de Expectativas Empresariales del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (IICE-UCR) para el primer trimestre del año.
El estudio muestra un clima de confianza moderada, con crecimiento estable y una menor disposición a asumir riesgos, especialmente en materia de inversión, en un contexto marcado por incertidumbres externas y condiciones de mercado más exigentes.
El sondeo fue realizado entre el 10 y el 28 de noviembre a 428 empresas de distintos sectores productivos del país, como manufactura, comercio, agropecuario, construcción, transporte, alojamiento y otros servicios.
Las empresas ubican el índice global de expectativas empresariales en 55,9 puntos, lo que representa una leve caída de 0,3 puntos frente al trimestre anterior. A pesar del ajuste, el indicador se mantiene por encima del promedio histórico de los primeros trimestres y continúa en zona de optimismo, al superar el umbral de los 50 puntos.
El desempeño por sectores muestra un panorama mixto. El comercio y el sector agropecuario fueron los únicos que mejoraron su nivel de optimismo, con índices de 58,5 y 52,1 puntos, respectivamente.
En contraste, manufactura, servicios y construcción reportaron retrocesos moderados, aunque todos permanecen por encima de sus promedios históricos, lo que refleja una confianza empresarial todavía sólida.
Las expectativas sobre ventas y producción refuerzan ese escenario de estabilidad. Entre 43% y 60% de los empresarios espera un aumento en su actividad durante el primer trimestre, mientras que apenas entre 7% y 9% anticipa una disminución.
Las proyecciones más favorables se explican principalmente por la expectativa de crecimiento, temporadas favorables y mejoras en infraestructura y capacidad productiva. Por el contrario, quienes prevén un desempeño más débil apuntan a una posible baja en la demanda, limitaciones operativas y factores externos como cambios en aranceles, impuestos, tipo de cambio y una mayor presión de la competencia extranjera.
Las utilidades también muestran una tendencia favorable. Entre 40% y 55% de las empresas, según el sector, espera que sus ganancias aumenten durante el primer trimestre, mientras que otro grupo importante anticipa estabilidad.
Los mayores avances se concentran en agropecuario y construcción, lo que sugiere un inicio de año con mejores márgenes para estas actividades, aunque persisten diferencias relevantes entre sectores.
El optimismo, sin embargo, convive con una postura más cautelosa en materia de inversión. Solo 10,8% de las empresas planea realizar nuevas inversiones entre enero y marzo, una cifra inferior a la del trimestre previo.
La mayoría, un 82%, concentrará sus recursos en inversiones esenciales, principalmente en equipo operativo, maquinaria de producción y tecnología.
En conjunto, los resultados apuntan a un inicio de 2026 con crecimiento contenido, expectativas favorables y decisiones empresariales enfocadas en consolidar operaciones, más que en una expansión acelerada, en un entorno donde la estabilidad sigue siendo la prioridad.