Emprendimientos crecen con fuerza en Costa Rica, pero pocos logran consolidarse, según ExpoPyme
Un análisis de Expo PymeCR advierte una brecha estructural entre iniciar un negocio y consolidarlo en Costa Rica
Mientras los emprendimientos crecen de forma acelerada, las PYMES avanzan con paso firme, pero más lento, según detalla un análisis ExpoPyme CR, compartido por Alejandro López Ríos.
La diferencia no es estadística. Representa un reto estructural que condiciona la supervivencia empresarial más allá del primer año.
Al cierre de diciembre de 2025, Costa Rica registra 31.641 PYMES activas, con un crecimiento anual del 23%, destaca el estudio.
El comportamiento muestra incrementos mensuales constantes, sin caídas, lo que evidencia estabilidad y crecimiento sostenido.
Las PYMES se distribuyen en micro, pequeñas y medianas empresas, con actividades que reflejan mercados probados y espacios para innovar.
La alta repetición de giros indica oportunidades con valor agregado y fidelización. La baja repetición abre puertas para especialización y escalamiento, detalla López.
El crecimiento no es impulsivo. Es estructural, en un entorno complejo marcado por presión fiscal, cargas sociales y limitada liquidez.
Costa Rica ocupa el puesto 43 de 56 economías en el Índice del Contexto Emprendedor Nacional, según el análisis.
En contraste, los emprendimientos muestran un crecimiento acelerado y volátil durante 2025.
Pasaron de 870 a 1.562 iniciativas, con un aumento anual del 80% y picos mensuales de hasta 24%.
Este fenómeno responde a autoempleo, necesidad económica y facilidad para iniciar, pero no para sostener un negocio.
La brecha es clara: muchos emprenden, pocos sobreviven y menos aún logran escalar, revela el estudio.
Las principales causas son desorden financiero, ausencia de gestión, falta de mentoría y temor a formalizar.
El liderazgo público y empresarial resulta clave para cerrar esta brecha y fortalecer el ecosistema PYME.
Agilizar trámites, mejorar el acceso al crédito y fortalecer la educación financiera figuran entre las acciones urgentes.
El análisis subraya la necesidad de impulsar el emprendimiento fuera del GAM, especialmente en zonas rurales.
La lectura final es clara: emprender es valentía, sostenerse es disciplina y escalar es liderazgo.
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