Elecciones podrían registrar el mayor abstencionismo de la historia, advierte investigador de la UCR
El 54% de los ticos nunca o rara vez habla de política
Si por la víspera se saca el día, las elecciones presidenciales de febrero podrían registrar el mayor abstencionismo de la historia de Costa Rica.
Esta mañana, Rónald Alfaro, director del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), detalló en el espacio Café Política de Canal 7 las señales.
“Sí es posible que haya más abstencionismo o que se mantenga el alto nivel de hace cuatro años (…). Los resultados que estamos observando hablan de poco interés del electorado, baja motivación y que las personas no están hablando en familia de estos temas políticos, y toda esa combinación de estos elementos, más el hecho de que tenemos partidos políticos ausentes, completamente ausentes de la campaña, muy debilitados, sin recursos económicos, nos hacen presagiar o apuntar la posibilidad de que el abstencionismo sea por lo menos del 40% o incluso mucho mayor, como ya pasó en 2022”, dijo Alfaro.
Para noviembre, el 45% de los ticos estaban indecisos, mientras que un 39% dice que no existe suficiente información disponible sobre el tema y el 29% señala que no ha tenido tiempo para informarse.
Paralelamente, el 54% dice que nunca o rara vez hablan del tema. Además, un 45% de los indecisos no supo identificar una candidatura por la que jamás votaría.
“Es muy raro decirlo de esta manera, pero es un proceso electoral en el cual no hemos tenido campaña; es decir, no ha habido un tema que sea determinante y relevante en esta discusión”.
Finalmente, Alfaro alertó que uno de los elementos que diferencian esta campaña es el hecho de que la candidatura del oficialismo, en este caso de Laura Fernández, encabeza las preferencias y lo hace “con paso fuerte”.
“Queda la duda de si podrá consolidar esa ventaja y ganar en primera ronda, pero eso es una probabilidad, y en la política, aunque las cosas tengan una muy alta probabilidad de ocurrir, a veces no ocurren”, indicó.
Por otra parte, con los números que reflejan las encuestas, entre menos gente vote el próximo 1.º de febrero, más fácil será para Laura Fernández ganar en primera ronda sin necesidad de ir a un desempate.
Y es que, para proclamarse ganador de la contienda política, cualquier candidato debe reunir al menos el 40% de los votos válidos.
Es por ello que la calculadora electoral empieza a sumar y estimar proyecciones con el nivel de indecisión actual y el probable abstencionismo.
Dicho de otra manera, no es lo mismo alcanzar dicho porcentaje de votos válidos si solo vota el 70%, 60% o 50% de los electores.
Por ejemplo, en el caso hipotético —pero irreal— de que nadie se quede sin votar, Fernández, o cualquier otro candidato con el suficiente apoyo, tendría que conseguir 1.492.715 votos para ganar sin un balotaje en abril, ya que el padrón electoral asciende a 3.731.788.
Sin embargo, si solo vota el 65% del padrón electoral, suponiendo un 35% de abstencionismo —cifra cercana al promedio histórico—, la barrera baja considerablemente a solo 970.264 votos válidos.