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Martes 11 Septiembre, 2007

El tema ambiental nunca ha sido prioridad

El editorial de LA REPUBLICA (21-8-2007) con el título “Proteger lo que existe” nos debe llamar a la reflexión. En otros artículos este servidor ha mencionado la doble moral que en el campo ambiental juega nuestro país a nivel internacional, vendiéndose verde o ambientalista para atraer un turismo masivo y una inversión extranjera que se adueña de nuestras tierras todos los días, mientras a lo interno del país hacemos completamente todo lo contrario. Los ejemplos sobran, pero nada más basta observar nuestros ríos en el Valle Central, cuya vida acuática se extinguió y hoy sus aguas depositadas en el Grande de Tárcoles amenazan el Golfo de Nicoya, convertido en un basurero que atenta contra la sostenibilidad del ecosistema y de los pobladores cercanos a la costa (en especial los pescadores).
Tenemos leyes en el campo ambiental, aunque los portillos de algunas como la Ley Forestal deben mejorarse. La pregunta aquí es ¿quién las hace cumplir?, pues todos los días son burladas, a veces con la complacencia de las autoridades. Solo falta un funcionario responsable que quiera hacerlas cumplir en forma radical para convertirse en candidato a perder su empleo, o ser trasladado de lugar de trabajo, como ha sucedido en el Pacífico Central con algunos funcionarios, luego de las presiones políticas a que son sometidos. El otro problema es que muchas de las denuncias paran en nada, o prescriben, o se llega a una aberrante conciliación que es como aceptar que nunca hubo una infracción.
Como diputado fui de los pocos que batallaron para aprobar las Garantías Ambientales, hasta me desgasté discutiendo contra la oposición de los libertarios y al final me convertí en su mejor aliado pues cada vez que respondía a su desconocimiento en el campo ambiental caía en el juego de dilatar la discusión. Lamentablemente, como esta es una reforma constitucional solo se tiene una hora por semana para su discusión. Lo más triste es que ni los mismos diputados de gobierno fueron capaces de defender un proyecto llevado a discusión en el Congreso por su propio presidente.
Invertí además cuatro años discutiendo la nueva Ley de Recurso Hídrico (expediente 14.585) y hasta lo dictaminamos en la Comisión de Ambiente, pero el nuevo gobierno paró su discusión mandando “mejorar” el proyecto en una comisión externa a la Asamblea Legislativa. Aún sigo pensando, ¿cuál es el interés?, pues con seguridad no será discutido hasta tanto no se ratifique el TLC. ¡Qué lástima! Mientras tanto Costa Rica continúa con una pésima gestión del recurso hídrico.
Comparto además plenamente con el editorial de LA REPUBLICA que existe un divorcio entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo. En el cuatrienio anterior ni siquiera hubo comunicación con los diferentes ministros de la Presidencia. Hoy pareciera que el divorcio en el campo ambiental continúa a pesar del interés del señor Presidente de la República de actuar en este campo. Por esto no me canso de decir que el tema ambiental nunca ha sido prioridad para ningún gobierno, pero tampoco para la Asamblea Legislativa.

Ing. Quírico Jiménez M.
Ex diputado