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Jueves 22 Abril, 2010


El subdesarrollo es mental


Durante los próximos años las naciones latinoamericanas comenzarán las celebraciones del bicentenario de su independencia en sus respectivos países. Sin embargo, 200 años no han sido suficientes para librarnos de las cadenas de la pereza, del cansancio, del cambio de mentalidad para enrumbar nuestro destino hacia el desarrollo y el bienestar de la gran mayoría de nuestros pueblos. Arrastramos desde nuestro descubrimiento y colonización un sentimiento de derrota y pobreza agravado por la filosofía política religiosa de que solo los pobres van al cielo.
Es extraño cómo en nuestro sub-consciente arrastramos un sentimiento de derrota y miseria desde nuestro alumbramiento al concierto de las naciones del mundo. Es extraño porque el continente latinoamericano cuenta con todos los recursos naturales y humanos para alcanzar a los países con mayor desarrollo del mundo. Es extraño porque aquí existieron universidades mucho antes que en los países de alto desarrollo. Es extraño porque aquí tenemos riquezas inmensas en minerales y materias primas. Es extraño porque aquí existen personas con un coeficiente intelectual altísimo. Es extraño porque aquí no falta nada.
Este sentimiento se ve agravado por los pensadores políticos y por ciertos gobernantes del hemisferio que les echan la culpa de todos nuestros males a otros pueblos y naciones del mundo y no aceptan su propia incapacidad para superar estas barreras mentales.
Hasta hace unos 600 años los vikingos eran un pueblo de piratas, ladrones y asesinos que asolaban las costas de Europa. Hoy en día, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega son países con un altísimo desarrollo y riqueza y son ejemplo en el mundo de cómo se puede lograr el desarrollo respetando la naturaleza. Todo ello lo lograron en medio de un clima inclemente con temperaturas de hasta 50 grados centígrados bajo cero durante siete meses al año. Hoy Noruega, por ejemplo, es un gran productor de gas y con el producto de las ventas creó un fideicomiso que se ha convertido en un fondo de ahorro nacional con miles de millones de dólares. Con parte de estos fondos construyó hace poco un oleoducto en el fondo del Mar del Norte de 700 kilómetros de largo para trasegar el gas que le vende a Inglaterra.
Al contrario, en los últimos diez años un país de América del Sur cuyas exportaciones de petróleo representan el 98% de todas sus ventas al exterior, ha dilapidado $300.000 millones en proyectos mesiánicos y compra de armas. Este país posee el raro honor de tener la inflación más alta de América Latina (30%), un aumento del 10% en el índice de pobreza, el mayor déficit fiscal de la historia del país y peor aún, una pérdida del 70% del valor de la moneda respecto al dólar, sin olvidar los apagones y la insuficiencia energética.
Mientras no nos libremos de esta mentalidad derrotista de perdedores y pobrecitos pero sobre todo cuando dejemos de justificar nuestra culpa e incapacidad en otras naciones y pueblos y asumamos nuestra responsabilidad plena en el desarrollo de nuestras naciones, no podremos celebrar los 200 años de nuestra independencia.

Eloy Alfaro Altamirano
Asesor legal, Hospital San Vicente de Paúl, Heredia.
[email protected]