Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 15 Abril, 2015

El reto del ocho por ciento

El pasado jueves José María Figueres declaró que Costa Rica “debe crecer en ocho por ciento dentro de cinco años”.   Insistió que con los niveles actuales del dos o tres por ciento de aumento  en el Producto Interno Bruto (PIB) nunca saldría de sus niveles actuales y más bien podría retroceder. Es interesante que considere Figueres que tomará media década “resetear” el país para que pueda lograrlo. 
Para conseguir estos agrandamientos en la economía propuestos por el expresidente cada vez es más aparente que solo se obtendrían si se lograra un gran acuerdo nacional y en especial un concierto entre los sectores públicos y los productivos. 
Si el primero no construye la infraestructura que requiere un país de avanzada, si no dota a la población con centros educativos modernos y con un sistema de atención médica que permita a la población evitar los frenos físicos  impuestos por la enfermedad, es difícil que el sector productivo pueda invertir las cantidades necesarias para producir oportunidades de empleo en números y en montos de salarios que permitan competir a nivel global. 
Por el otro lado, los recursos que necesita el Estado, fundamentalmente tienen que ser aportados por el sector productivo;  no es posible financiar un gobierno vendiendo de forma permanente bonos en mercados internacionales y nacionales. 
Si el sector productivo prospera, habrá dinero para pagar a los empleados públicos, y por los proyectos de infraestructura y de bienestar social. 
Es hora de poner coto a la retórica que se refiere a los “empleados públicos vagabundos” y al “despilfarro de recursos del Estado” que a veces se oye y también de los coros de algunos que hablan de “los neoliberales mezquinos” y de “los empresarios explotadores”.  Hay que construir un consenso que sirva de plataforma para el tipo de crecimiento que se necesita. 
Panamá ha logrado un ocho o más por ciento de crecimiento anual por varios años merced de un programa masivo de obras públicas, de una eliminación de las trabas para establecer una empresa o para llevar a cabo una licitación, y a través de un programa agresivo para atraer la inversión extranjera a centros de logística y bancarios.  
Costa Rica podría emular a su vecino en lo que son las obras públicas y atraer a otro tipo de inversiones.  Por el alto nivel educativo de su población podría ser un centro de innovación tecnológica, especialmente en el área de productos orientados a la conservación del medio ambiente, también en la creación de programas transferibles a otros países que sirvan para lograr la “neutralidad carbón” y en elementos especializados para promover una docencia superior para toda la región centroamericana.
Ya es hora de poner al lado la denigración de un grupo u otro.  Si el gobierno del presidente Solís pudiera lograr la eliminación de la brecha entre lo público y privado y crear una visión de consenso para el futuro, el ocho por ciento a partir de 2020 sería bastante posible.

Carlos Denton
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