Enviar
Martes 3 Agosto, 2010

El reto de la educación

El desempleo de los últimos dos años se ha vuelto más fuerte, así como las condiciones laborales de quienes sí se encuentran activos. Costa Rica ha implementado una serie de acuerdos internacionales con el fin de lograr un progreso económico rápidamente, sin embargo el progreso no debe ser sinónimo de desarrollo.
Costa Rica en la década de 1970 apostó a la educación y a la seguridad social, entre otros, como ejes fundamentales para el avance positivo de los diversos sectores de la sociedad. Sin embargo, este enfoque fue olvidado con el tiempo y los resultados los evidenciamos todos los días.
Por otra parte, en la actualidad es fácil observar como muchas de las economías que estaban retrasadas y ahora se encuentran a la vanguardia mundial, fueron aquellas que apostaron al conocimiento competitivo y las innovaciones tecnológicas en su modelo de desarrollo.
El país debe lograr una participación activa de diversos sectores para avanzar a niveles de desarrollo adecuados, pero particularmente las universidades públicas y privadas. Ambos tipos de educación superior, con sus visiones. Las públicas con un enfoque de corte social y los centros privados bajo el concepto de universidad empresa, a pesar de ser distintos poseen como objetivo en común lograr el desarrollo del país.
La educación superior posee diversos problemas que deben mejorarse tanto a nivel privado como público, sin embargo es más importante buscar puntos de encuentro en los cuales se logren potenciar las fortalezas de cada sector y no enfrascarse en una lucha sin sentido, en un primer momento, de estar señalando diferencias y errores de ambas partes.
Son claros los señalamientos de diversos órganos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sobre la importancia del recurso humano calificado, pues las empresas basan su competitividad en este eje. No se trata de convertir en técnicos a toda la población, sino de formar la cantidad cualificada y necesaria en cada sector, pero también se deben generar profesionales emprendedores, dinámicos e innovadores, los cuales respondan de manera adecuada a los cambios constantes a nivel global. Un objetivo en el cual tanto los centros de educación superior públicos y privados pueden y deben ponerse de acuerdo por el bien de Costa Rica.
Es necesario un estado con una participación activa, que favorezca la inserción y permanencia de los jóvenes dentro del sistema educativo en todos sus niveles. Un sistema educativo fuerte. En este aspecto se deben reconocer los aspectos positivos del gobierno anterior como el programa Avancemos y la ejecución efectiva del 6% del Producto Interno Bruto. Además esta nueva administración logró aumentar el presupuesto al 8%, sin embargo no se trata solo de cambiar un número, sino de ponerlo en práctica lo antes posible y bien. Es urgente una correcta administración de los recursos para mejorar aspectos como infraestructura, capacitación, tecnologías educativas, cobertura y calidad, entre otros.
El Estado debe fortalecer la educación pública superior, pues las universidades públicas de Costa Rica son las que realizan la mayor parte de la investigación científica que se lleva a cabo. En dichos centros la innovación, creación y el trabajo en conjunto con la sociedad y las empresas son fuertes pero requieren aún más apoyo. Por esto, el aumento al presupuesto de las universidades públicas ofrecido por el gobierno parece contrario a las acciones señaladas anteriormente y hasta irrisorio si se recuerdan las negociaciones internacionales realizadas por el mismo gobierno.
Por ejemplo, lograr un acuerdo con Corea sería una oportunidad de aprender de un país que apostó a la educación, entre otros aspectos, para un desarrollo dinámico. Se trata de ilustrarse de manera adecuada y buscar el modelo de desarrollo autóctono que incluya un espacio para la naturaleza, la democracia, equidad e inclusión entre otros.

Alexander Sánchez Jiménez
Profesor de matemática de la UNA
Estudiante de la maestría en política económica del CINPE-UNA