Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 26 Octubre, 2015

Se desaprovecha el gran potencial energético y fiscal que tenemos, incluyendo el del Pacífico Norte, para fortalecer la economía nacional y el desarrollo humano

El Pacífico Norte

En el Pacífico Norte de Costa Rica existen varias zonas de potencial de gas natural y de petróleo, incluyendo la zona fronteriza.
Al igual que en el mar Caribe, los límites marinos entre Costa Rica y Nicaragua en el Pacífico tampoco están definidos y los conflictos fronterizos se han agudizado debido al potencial existente en ambas fronteras marinas.


El Gobierno de Costa Rica considera que una parte de los bloques de exploración que Nicaragua está promoviendo en ambas plataformas marinas se encuentran en territorio costarricense.
En el Pacífico de Nicaragua se han otorgado también varias concesiones, incluyendo una en la plataforma marina a Statoil de Noruega y Geoex del Reino Unido y otra en tierra a una empresa de EE.UU.
A excepción del conflicto fronterizo, la política de Nicaragua de aprovechamiento de sus recursos energéticos y fiscales ha contado también con la cooperación de Noruega para implementar el modelo noruego, el cual es uno de los mejores del mundo. Dentro de este contexto, Petronic adquiere un rol importante.
Esta política es muy parecida a la que Costa Rica tuvo en el pasado, la cual contó igualmente con el apoyo de Noruega para adaptar su modelo al país.
En el Pacífico Norte también se encuentran otras zonas de potencial, como la cuenca Tempisque, que se extiende desde el norte de Guanacaste hasta Caldera, con una superficie de 4.000 km2.
El estudio “The Hydrocarbon Potential of Costa Rica” señala, entre muchas otras cosas, que “casi todas las muestras de rocas generadoras analizadas de la Cuenca Tempisque son propensas a gas natural” y que “una muestra de gas natural… estaba compuesta casi exclusivamente por metano”. Por su altísimo contenido de metano, este gas es uno de los mejores del mundo.
Todos los países buscan que el petróleo y el gas natural que requieren sean propios, y que los enormes recursos fiscales que genera su producción sean también propios.
Pero ahora la política nacional definió lo contrario sin ningún estudio técnico. Se insiste en que estos recursos no sean propios y que se trasladen a los países productores de petróleo todos los beneficios económicos, fiscales y sociales que su producción genera, incluyendo miles de empleos.
Como resultado, la petrolización importada ya representa las 2/3 partes del consumo nacional de energía y las importaciones de los caros y volátiles derivados de petróleo crecerán fuertemente en el futuro, según se desprende de las proyecciones de Recope y del reciente Plan Nacional de Energía.
No se busca tampoco producir gas natural nacional a pesar de que su costo sería mucho más bajo que el del petróleo. También es ambientalmente muy superior, generaría grandes beneficios fiscales y sociales y es actualmente el principal sustituto del petróleo.
Se desaprovecha así el gran potencial energético y fiscal que tenemos, incluyendo el del Pacífico Norte, para fortalecer la economía nacional y el desarrollo humano, como lo hacen exitosamente muchos países, como Noruega.

Roberto Dobles