Alejandro Madrigal

Alejandro Madrigal

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Viernes 4 Marzo, 2016

 La mayor parte de quienes están en los poderes de la República han hecho oídos sordos a este dolor tan humano y solo han escuchado argumentos no-científicos

El fallo histórico de la FIV

“Derecho a tener hijos no puede violentarse por ausencia de marco jurídico que regule FIV”. Así de definitivo es el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Dieciséis años lleva la fecundación in vitro de estar prohibida en el país, bajo los argumentos menos científicos y justificables. Hasta ahora, quienes se oponen a la FIV han defendido únicamente la preservación de la vida de un cigoto (la simple unión de los gametos femenino y masculino) dejando por completo de lado la vida y futuro de personas adultas y plenas que no han podido desarrollar sus planes personales, a pesar de que la ciencia se los permite. Ha sido una oposición irracional a la ciencia que pareciera sacada del Medievo.

Contra toda base científica, en ese país se ha humanizado el cigoto, a la mórula o a la blástula, se le han dado plenos derechos a un cúmulo amorfo de células que no tiene similitud biológica alguna con un ser humano, ni tiene viabilidad de vida extrauterina. A lo largo de la vida adulta de una mujer con vida sexualmente activa, es común que óvulos fecundados sean desechados por el cuerpo debido a inviabilidad biológica de alcanzar el embarazo. ¿Por qué entonces su obsesión con preservar cigotos sin viabilidad? Acá la discusión no se trata de si hay vida o no, o dónde comienza esa vida. La vida de esas células nunca acabó, solo continuó, para que haya fecundación las células deben estar vivas. La discusión es si esas células vivas son personas, si son sujetos de derecho, y es ahí donde los opositores se quedan sin argumentos. Nadie se atrevería a señalar que en el esperma masculino hay millones de sujetos de derecho, ni nadie que cuando la mujer menstrúa, está expulsando o desechando a una persona. Si nadie considera que un espermatozoide o un óvulo sean persona o sujeto de derecho, ¡de igual forma un cigoto no es persona ni es sujeto de derecho! Para hablar de persona, me parece lógico que haya viabilidad biológica de desarrollo del cigoto en embrión e importante desarrollo embrionario en feto.

Es absurdo que quienes se dicen a sí mismo “defender la vida”, estén intransigentemente en contra de que parejas que no pueden tener hijos por alguna dificultad, utilicen medios asistidos para lograr un sueño tan humano. Es ahí donde perdemos la visión tan humanitaria y sensible que hay detrás de la fecundación in vitro: el sueño y la esperanza de millones de personas y parejas dentro y fuera de Costa Rica. Pero la mayor parte de quienes están en los poderes de la República han hecho oídos sordos a este dolor tan humano y solo han escuchado argumentos no-científicos. En especial en el Legislativo, un parlamento congelado e inútil, donde pocas voces pueden bloquear completamente un proyecto con apoyo mayoritario, y en el Judicial, donde solo una minoría de jueces se atreve a fallar a favor de la ciencia y no a favor del dogma irracional.

Si a usted le parece que la FIV está mal, porque su religión se lo dice, o porque su moral personal se lo dice, ¡excelentes noticias! Nunca tendrá que recurrir a ella si no lo desea. Pero eso no le da derecho a impedirle a todo el resto del país poder utilizar un método con tanto respaldo y que se aplica en prácticamente todo el mundo occidental. Viva su vida como usted desee, pero no caiga en el error de pretender que otros la vivan de acuerdo con sus esquemas. Por ahora, muchos en Costa Rica celebramos el fallo de la Corte IDH, un fallo a favor de las personas, a favor de los derechos humanos.