Randall Madriz

Randall Madriz

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Lunes 20 Abril, 2015

El dedo, el dique y Costa Rica

Los diques forman parte importante de la vida en Holanda. Los mismos permiten que el agua no avance más allá de lo deseado, poniendo así en riesgo la vida y las propiedades de los ciudadanos de ese país.
En medio de esa realidad, encontramos la historia del héroe de Haarlem. La misma, consiste en la hazaña de un niño, quien caminando un día cerca de uno de esos diques encontró un hoyo por el que escurría el agua. Allí, el niño tomó la decisión de tapar la fisura con su dedo, y esperar con paciencia hasta que viniera la ayuda idónea para reparar el daño.
En Costa Rica, lejos de reparar nuestros diques, esperamos que los dedos sean la solución.
Nuevamente se inicia la marcha para la discusión de una reforma fiscal que es urgente.
Urgente, porque el Estado ha aumentado de tamaño y sus gastos son desmedidos.
Lamentablemente, más allá de una discusión técnica sobre la forma en que nuestros impuestos deben determinarse, gestionarse y eventualmente ser auditados, lo que exuda por cada poro de los proyectos de ley es el ánimo recaudatorio. Urge levantar los ingresos.
Lo que pierde de vista este gobierno es que el impuesto sobre la renta se calcula sobre las utilidades, y el impuesto sobre las ventas sobre el consumo. En otras palabras, la recaudación se levanta con empresas vigorosas que generen utilidades abundantes y unos consumidores confiados y con recursos que no frenen el consumo de bienes y servicios.
Es allí, donde no calzan los planes recaudatorios del gobierno con la realidad económica en la que vivimos. Parece que el gobierno cierra los ojos ante ciertas realidades.
Nos encontramos cerca de cumplir un año en el cual mes a mes la actividad económica viene en descenso. San José es la ciudad más cara para vivir de toda Centroamérica, y también supera a muchas de Suramérica. Las exportaciones siguen en descenso.
No negamos la necesidad de una reforma fiscal que venga a remozar la legislación; sin embargo, este gobierno nos queda a deber. Nos adeuda el planteamiento de soluciones que estimulen la economía.
Cabe preguntarse, ¿cuál es el plan de desarrollo para este país de cara a los próximos años? ¿Qué modelo de crecimiento implementaremos para reanimar nuestra economía?
En los años anteriores, basamos nuestra estrategia en la atracción de inversiones extranjeras con base en el modelo de las zonas francas. El otorgamiento de incentivos fiscales combinados con un buen nivel de educación y la estabilidad política rindieron sus frutos. Pero hoy, cualquier ventaja competitiva obtenida en esos años se ha perdido.
Bien decía don Ricardo Jiménez que el mejor ministro de Hacienda era una buena cosecha de café.
¿Por qué esa verdad, tan diáfana, resulta hoy un concepto extraño para quienes dirigen este país?
Reforma fiscal, un plan de crecimiento económico bien sustentado y una significativa reducción en los gastos públicos es el triunvirato que este país necesita. ¿Será este gobierno capaz de ofrecer soluciones?
Lo que hemos visto hasta hoy son parches; dedos sobre dique que escurre agua.

Randall Madriz
Abogado tributarista
[email protected]