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Que el crecimiento económico de un país constituya a la vez una mejora generalizada en el bienestar de su gente, depende de la calidad y capacidad de los gobernantes


El crecimiento ha de ser económico y social

El progreso social de algunos países no guarda relación con su crecimiento económico. En muchos casos este no se ve reflejado en una mejor calidad de vida para toda la población.
Vemos con satisfacción que Costa Rica es el primer país latinoamericano que aparece en el índice de progreso social elaborado por Social Progress Imperative, con 57,36, seguido por Chile.
Mientras tanto, Colombia, por ejemplo, uno de los países con mayor crecimiento económico en los últimos años, es el cuarto entre los de mayor desarrollo social en la región, casi empatado con República Dominicana, que se ubica en el quinto lugar.
Este estudio toma en cuenta factores como los derechos personales, el acceso a la educación, la salud y hasta la alimentación de la población.
De ahí que nuestro país logra ese honroso primer lugar gracias a las políticas adoptadas durante el siglo pasado en esos aspectos básicos.
El que algunos de ellos se hayan desmejorado se debe más bien a deficientes administraciones. En este sentido la actual hace algunos esfuerzos por recuperarlos. Es este un reto que sin duda deben asumir los gobernantes actuales y futuros para que ese primer lugar no se venga abajo.
Como sabemos, que el crecimiento económico de un país constituya a la vez una mejora generalizada en el bienestar de su gente, depende de la calidad y capacidad de los gobernantes que pasan por los puestos de poder implantando unas u otras políticas.
En realidad, el gran reto general de este y los futuros gobernantes es que, además de aplicar bien sanas y eficientes políticas en salud, educación y seguridad, mejorando cada año las actuales condiciones hasta alcanzar una cobertura buena a toda la población, deberá trabajar también para continuar el crecimiento económico que no tiene por qué estar reñido con lo primero.
Conservar este primer lugar latinoamericano en progreso social, deberá ser una de las metas de los gobernantes a la vez que empujar con energía e inteligencia el carro de la economía para que esta crezca paralelamente.
Solo guardando un debido equilibrio entre crecimiento económico y desarrollo social, pueden los países continuar hacia delante en climas de paz y entendimiento, indispensables para poner en práctica ambos.
 



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