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Lunes, 10 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


El terremoto del gas

Claudia Barrionuevo [email protected] | Lunes 12 enero, 2009


El terremoto del gas

Claudia Barrionuevo

Iniciamos los primeros días del año con un buen sacudón: se nos movieron el piso, el techo y las paredes. En el Valle Central casi no pasó nada. Nuestros compatriotas de la zona cercana al Poás no tuvieron tanta suerte. Las pérdidas materiales son cuantiosas y la vida de tres pequeñas se hundió bajo la tierra.
Nuestros ancestros asegurarían que la tierra expresó su furia contra nosotros —pequeños humanos irresponsables— por los desastres que hemos provocado en el mundo. No son pocos. No todos somos culpables. Los afectados por el terremoto del jueves pasado son víctimas no solo del desastre natural sino también —en muchos casos— de la pobreza que los obligó a habitar viviendas mal construidas al pie de una ladera.
Así empezamos el año en Costa Rica. ¿Y en el mundo? Desde diciembre hay una guerra en Gaza. Ahora se inició la guerra del gas.
Argumentando que Ucrania se “roba” el gas ruso que pasa por su territorio hacia el resto de Europa, Rusia suspendió el suministro de este combustible perjudicando a millones de habitantes europeos.
Uno desde el trópico volcánico y movedizo, puede no dimensionar la gravedad de esta acción en medio de un invierno que ya está batiendo récords por las bajas temperaturas.
Año tras año aumenta la cantidad de muertos por el frío. Antes de que el Gobierno ruso tomara la antojadiza e irresponsable decisión de cortar el flujo de gas, ya habían fallecido decenas de personas por las bajas temperaturas.
En Europa la calefacción, el agua caliente y las cocinas funcionan fundamentalmente con gas. Sin este carburante los muertos aumentarán y ya no solo por el frío si no también a causa del hambre y la mugre. Países como Bulgaria dependen del suministro del hidrocarburo ruso en un 90%. Rumanía ya ha declarado estado de emergencia
En este momento 16 estados europeos son afectados por la posición intransigente del primer ministro Vladimir Putin, verdadero poder frente al “cara bonita” del presidente Medvedev.
El calentamiento global está provocando que cada vez los inviernos sean más inclementes, aunque algunos lo nieguen. Y no cualquiera: el ex presidente español José María Aznar duda que el cambio climático sea producto del ser humano. Pero bueno, ¿qué se puede esperar de un político tan políticamente incorrecto que calificó la victoria del presidente electo Barak Obama como “un exotismo histórico”? Sin comentarios.
La verdad es que hace frío, mucho frío y las relaciones entre Kiev y Moscú están heladas, a varios grados bajo cero. Cuesta creer que los conflictos políticos entre países y los personales entre gobernantes les impidan a estos últimos pensar en sus congéneres y darse cuenta de que la muerte no debe provocarse bajo ninguna circunstancia.
Y en mi casa no ha dejado de temblar.

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