Pedro Oller

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Martes 17 Junio, 2008

El regreso del PACtriarca

Pedro Oller

Volvió Ottón Solís de su exilio autoimpuesto. Tras el resultado del referéndum, en una actitud que se le ha vuelto recurrente cuando se enfrenta a una derrota, decidió alejarse de la política, de su partido y del país. Regresa con la clara intención de meterse de lleno de nuevo en la política y para ello, ordenar las fichas en su partido. Queda pendiente saber qué hará por el país.
Lo primero, lo único hasta ahora, ha sido la persecución de la oveja negra de la fracción. Es bien sabido que a don Ottón no le gusta la indisciplina partidaria y arremetió en contra de Andrea Morales por su decisión de desentrañar la discusión de la agenda complementaria al TLC.
Subestima la validez de la actitud de la diputada en razón de promesas electoreras. Contrapone los intereses del país y la decisión manifiesta del referéndum por los de su partido y simpatizantes. Pero lo más grave es que lo hace además arguyendo sentimientos personales: habló de desconfianza, especuló sobre donde late el corazón de la diputada y apeló a la decencia sin decir de quién. No es precisamente lo que uno esperaría de un líder.
La oportunidad del PAC como principal partido de oposición y, además, como único con una clara diferenciación del gobierno actual ha caído en la misma trampa: al gobierno monotemático le ha dado respuesta en una sola dimensión, ratificada hoy con el embrollo en torno a la salida de la diputada Morales.
Se han perdido dos años de posibilidades de una oposición propositiva en defecto del obstruccionismo. Se ha perdido el aporte que, empezando por don Ottón a quien reconocemos su capacidad intelectual, requiere este país para la elaboración de una agenda de desarrollo, para el encuentro en torno a soluciones.
Difícilmente es con el cruce de cartas o frente a la prensa que el Presidente y el líder de la oposición harán diferencia. Si se teme a la satanizada figura del pacto, generemos espacios para coincidir y despersonalicemos la discusión. Abóquense a debatir los grandes temas actuales: agua, energía, alimentos con propuestas concretas que demuestren innovación y liderazgo pero que también estén abiertas a la crítica. Entrenles a los problemas nacionales más urgentes como infraestructura, política monetaria y seguridad con respuestas comprensibles, viables y, en ese tanto, diferentes. En resumen, conversen, no comuniquen.
Más aún, si me permite la sugerencia, abra espacios también dentro de su partido, fomente la participación pluralista dentro del PAC alejando el partido del dogmatismo al que nos han acostumbrado. ¡Qué bien les haría al partido y al electorado, que el candidato presidencial fuese el resultado de un proceso interno contrastado y no, del aplauso complaciente y recurrente de los últimos diez años! Anime a doña Epsy para que se le enfrente en una contienda y permita que el partido coseche en la diversidad.
El reto para el PAC siempre ha sido trascender al caudillo. Participando sin excluir logrará don Ottón, el PACtriarca, reivindicar su liderazgo no solo entre quienes siempre le sonríen sino también entre quienes tenemos el atrevimiento de cuestionarle.