Luis Alberto Muñoz

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Viernes 27 Junio, 2008

El regreso de los bárbaros

Luis Alberto Muñoz
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La elite que desde Estrasburgo dirige los designios del imperio europeo unificado muestra signos de retroceso.
Aquellas eras cuando la fuerza dominaba el pensamiento, y la cultura era despreciada por la ambición y el dominio han regresado.
Los bárbaros han vuelto y parece no importarles pasar por encima a los siglos de evolución de pensamiento humanista.
Hoy Europa se presenta al mundo más clausurada que nunca en sus excluyentes privilegios, dispuesta a aprovecharse de la miseria de sus ex colonias y llena de contradicciones.
Mientras se iza la bandera en contra del racismo ante el mundo, a lo interno se estruja a los inmigrantes, se anuncian campañas de persecución y encarcelamiento, a quienes sin vergüenza denominan “sin papeles”.
¿Será posible que este sea el mismo continente que nació en el cristianismo, creció en el renacentismo y maduró en el humanismo?
Las hordas de la barbarie se han vuelto a filtrar.
Sus Estados no desean que sus ciudades se “ensucien” de inmigrantes, pordioseros que afean sus hermosas catedrales de la razón, vacías por la autosuficiencia que los impulsa a ver al resto de la humanidad por encima del hombro.
Europa se llena la boca con sus políticas de desarrollo y ciencia, alardea del cuidado del medio ambiente, mientras desprecia al ser humano, sin caer en cuenta de que es el recurso más valioso de la naturaleza.
Hoy la Unión invita a los de afuera a competir, a abrir los mercados, sin embargo en su propio territorio no está dispuesta a renunciar a los subsidios que dejan sin alimentos a muchos.
No existe espacio para la compasión a los hombres.
¿Dónde estarán los elocuentes europeos defensores del ideal humanitario y espiritual; escritores, pacifistas, pensadores que en el pasado llenaron enciclopedias de sensatez?
Tal vez, demasiada importancia se le dio en el pasado a la frase iracunda del escritor italiano Giovanni Papini, que conmocionó a nuestros abuelos, “América está hecha con los desperdicios de Europa”.
El Viejo Continente ya no ofrece inspiración, su propuesta de neohumanismo consiste en privatizar hospitales y escuelas, perseguir “indocumentados” y bombardear a infieles.
Europa ya no es un referente que nos permita despertar a una nueva conciencia capaz de atender el principal problema de la humanidad, el hombre.