La posible llegada de El Niño podría traer un escenario más seco y caluroso para Costa Rica durante los próximos meses al país.
Esto con una reducción de hasta un 50% en las lluvias de Guanacaste, aumentos de temperatura en varias regiones del país y una mayor presión sobre recursos como el agua y la energía, advirtió la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (UNA).
Las proyecciones analizadas por organismos meteorológicos internacionales y autoridades nacionales apuntan a que el fenómeno podría consolidarse durante la segunda mitad de 2026 e incluso extenderse hasta inicios de 2027, en un contexto marcado por el calentamiento global.
Ricardo Orozco, climatólogo de la Escuela de Ciencias Geográficas de la UNA señaló que los escenarios actuales muestran condiciones similares a las observadas históricamente durante este fenómeno.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad del 80% de desarrollo de El Niño entre junio y agosto de 2026, porcentaje que superaría el 90% hacia finales de año.
Además, las proyecciones más recientes sugieren que podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
De confirmarse este escenario, el Pacífico Norte sería la región más afectada.
Guanacaste podría registrar hasta un 50% menos lluvia de lo normal durante el trimestre junio-agosto, según estimaciones del IMN.
El Pacífico Central y el Valle Central experimentarían reducciones cercanas al 40%, mientras que el Pacífico Sur tendría alrededor de un 35% menos precipitación.
En contraste, las regiones Caribe y Norte podrían recibir entre un 10% y un 15% más lluvia que el promedio.
La disminución de las precipitaciones también vendría acompañada de un aumento en las temperaturas.
Guanacaste podría registrar incrementos de hasta dos grados Celsius sobre los valores normales, mientras que otras regiones experimentarían aumentos de entre uno y 1,3 grados.
Este panorama tendría consecuencias directas sobre la disponibilidad de agua, la producción agrícola, la salud pública y la generación eléctrica.
Sectores especialmente sensibles a periodos prolongados de sequía.
“El Niño es algo natural. Lo que pasa es que ahora estamos en un contexto de calentamiento global”, explicó Orozco.
El investigador recordó que eventos anteriores provocaron importantes reducciones de lluvia en Guanacaste y obligaron a declarar emergencias por sequía en varias zonas del Pacífico.
Esto evidencia la necesidad de fortalecer la preparación institucional y comunitaria ante un posible nuevo episodio del fenómeno.