Luis Alberto Muñoz

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Viernes 27 Marzo, 2009

El motor de plasma y las esferas de Diquis

Luis Alberto Muñoz
lmuñ[email protected]

Aquellas poblaciones de bárbaros, atrasados, con taparrabos, calificativos otorgados a los antepasados que vivieron en estos territorios antes de que se llamaran Costa Rica, fueron capaces de desarrollar con una alta sofisticación matemática (geometría no euclidiana) esferas de piedra, esculturas de precisión y acabado, que inclusive con la tecnología actual costaría desarrollar.
Son más las preguntas que permanecen hoy en día sin contestar, que las repuestas y elucubraciones al respecto sobre este fenómeno.
El dominio geométrico y filosófico del círculo fue la base para el desarrollo de las civilizaciones de Grecia, Mesopotamia, Egipto y demás que influyeron dramáticamente en el conocimiento actual.
Lo sorprendente es que para alcanzar una sociedad tales niveles debían existir condiciones previas, como dominio de la agricultura, estabilidad política, estado de paz y recursos para dedicar a la tecnología.
A las incógnitas hay que sumarle que no existen yacimientos del material en la zona ni hay indicios de la infraestructura empleada para el transporte de piezas (algunas de más de 10 toneladas y dispuestas en aparente alineación, se especula si astronómica o geográfica).
La abstracta idea de la esfericidad conlleva la profundidad de ser la única representación geométrica unificada, concepto indivisible que puede ser abarcado desde cualquier posición.
A pesar del pesimismo que gobierna en parte a nuestra sociedad actual, este legado indígena se refleja en el espíritu que intenta en la actualidad llevar al país a la punta del desarrollo tecnológico.
El proyecto de nuestro astronauta, el doctor Franklin Chang Díaz, puede ser considerado como “las esferas de Diquis de nuestra era”.
El prototipo de motor de plasma, que se desarrolla en este momento en Liberia, ha posicionado a Costa Rica entre los países productores de tecnología aeroespacial.
Cada acierto y avance del motor representan una esperanza para la humanidad. Sus aplicaciones no solo se limitarían a navegar por el espacio, sino que también permitirían resolver problemas mundiales como la basura y producción energética.
Vale la pena darnos cuenta de lo que tenemos, de lo que valemos, principalmente para no enfrascarnos en el discurso que nos impide avanzar. Somos una sociedad privilegiada y por ello hay que luchar.
Las esferas nos invitan a pensar en unidad.