Logo La República

Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


El golpe a la cultura del guaro

Luis Muñoz [email protected] | Viernes 06 marzo, 2009


El golpe a la cultura del guaro

Luis Alberto Muñoz
[email protected]

Pasear de noche por las calles de la capital no es lo mismo. Aquellos bares llenos de gente aprovechando las tentadoras promociones que inducían a exprimir la billetera a cambio de más litros de cerveza, son imágenes de un pasado reciente.
El negocio casi monopolizado de la venta de lúpulo fermentado recibió un golpe directo del contrincante menos esperado.
La Cervecería Costa Rica ha reconocido públicamente una caída de sus ventas desde diciembre, mientras intenta revivir al “Chofer Designado” y producir una cerveza con menos alcohol.
La férrea defensa de la Ministra de Transportes a la nueva Ley de Tránsito tuvo buenos resultados en el Congreso, generando un impacto a la cultura del guaro.
Las redadas, decenas de detenidos, vehículos confiscados, provocaron un cambio inesperado.
La medida fue contundente y hasta cierto punto hace reflexionar sobre las circunstancias que motivan a los costarricenses a tomar licor para emborracharse.
Las bebidas alcohólicas han sido parte inherente del ser humano desde sus orígenes.
En la época precolombina la chicha era el licor más difundido, fermentado a base de cereales, masticados y escupidos sobre recipientes que se almacenaban por semanas.
Los indígenas tomaban con el propósito de emborracharse, en ceremonias habitualmente dirigidas por los chamanes y con el objetivo de generar una catarsis dentro de la misma comunidad, en las que solo hombres participaban, lo cual no significaba que necesariamente las mujeres no la probaran.
La práctica de los antecesores se fue trasladando poco a poco en un proceso de siglos hacia los bares, conforme se formalizaba una estructura económica y social, tal y cual la conocemos hoy en día.
Como consecuencia de esta transición, el licor perdió su esencia como catalítico de las relaciones dentro de las comunidades precolombinas, para transformarse en un producto de hedonismo.
En la actualidad, los problemas sociales y enfermedades atribuibles al licor pasan una cara factura al sistema de seguro social.
A pesar de representar un golpe a ciertos intereses económicos en el país, en buena hora hábitos de consumo más sanos mejorarán la calidad de vida de todos, incluidos los oficiales de tránsito.