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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



CANDILEJAS


El choteo

Candilejas [email protected] | Viernes 05 mayo, 2017

Fotos: Shutterstock


¿Alguna vez ha sido usted víctima del choteo?  ¿Alguien se ha divertido burlándose de usted?

Quizás esa persona no lo haga de un modo totalmente consciente de lo que significa el acto de chotear a alguien.

“La violencia verbal es aquella forma de expresión que trata de humillar, ofender, maltratar o denigrar a una persona y forma parte de los insultos, choteo, sobrenombres, amenazas y otras conductas que pueden manifestarse oralmente o en forma escrita”, dice Leonel Arias Sandoval, Docente en la División de Educología de la Universidad Nacional de Costa Rica, en la Revista electró[email protected] Vol. XIII, N 1.

Y agrega que “la violencia social, que vive la sociedad costarricense, traspasa los muros o mallas de las instituciones educativas por medio de expresiones violentas, manifestaciones disruptivas o actitudes agresivas.

Los jóvenes reproducen, en las aulas, aquellos patrones violentos  aprendidos en el lugar o comunidad en donde viven y socializan.

Estos modelos aprendidos en la familia o en el entorno social influyen en la vida de algunos de ellos, pues son parte de un círculo de violencia del cual ellos mismos pueden ser víctimas ”.

Pero este rasgo cultural no pareciera ser producto de la época actual, sino parte de una tradición cultural  que deberíamos dejar perdida en el camino del tiempo.

“El choteo es un arma blanca, ¡blanca como una camelia!, que se puede portar sin licencia y se puede esgrimir sin responsabilidad”. “Tiene la ventaja indudable de que usted no necesita  respetar a nada ni a nadie, y que no se requiere mayor profundidad para su ejercicio”, dice la escritora costarricense Yolanda Oreamuno (1916 - 1956) en el ensayo “El ambiente tico y los mitos tropicales”, publicado en la revista Repertorio Americano en 1939.

“Para bien o para mal, como seres humanos en muchos casos tratamos de vernos por encima de los otros o por lo menos igual.

Es decir, buscamos ‘bajar el piso’ a los demás para, al menos, nivelarnos. Hacemos esto porque nos resulta más fácil que el esfuerzo que deberíamos hacer para sobresalir.

El choteo nos evita el costo necesario para superarnos.

En general no lo hacemos como algo consciente sino que es parte de la forma en que nos han enseñado a relacionarnos con los demás.

Lo que ocurre es que aunque hay personas a quienes no les molesta que otros los choteen,  también hay gente que no lo siente divertido sino por el contrario lo recibe como una agresión”, explica el psicólogo Rafael León.

Y agrega que “esto empieza ya desde la escuela y la afectación puede ser mayor en esos casos porque los niños no tienen aún la adecuada capacidad de defensa y se lo toman más en serio”.

En opinión del sociólogo Adrián Portuguéz, el choteo a veces podría tener una connotación positiva, pero esto es únicamente cuando se produce entre dos o más personas conocidas y amigas entre ellas y que utilizan los mismos códigos para conversar y divertirse, porque en ese caso nadie se sentirá ofendido sino divirtiéndose.

“Considero que en general el choteo sí tiene una connotación negativa en la sociedad, en la medida en que puede ser utilizado como forma de ejercer discriminación hacia otra u otras personas”, afirma Portuguéz.

Para este sociólogo el choteo está vinculado con el ‘bulling’ emocional. “El choteo discriminatorio es una de las formas en que se manifiesta el ‘bulling’.

“Cuando el choteo es discriminatorio, el que chotea se siente superior al otro aunque esto no sea cierto.

El choteo provoca risa en lo inmediato, pero lo que subyace son cosas mucho más graves como amenaza, demostración de poder,  intimidación, entre otras”, concluye Adrián Portuguéz.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

[email protected]


Fuentes: file:///C:/Users/Carmen/Downloads/Dialnet-UnaMiradaAlFenomenoDeLaViolenciaEscolarEnCostaRica-4781040.pdf