Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 2 Septiembre, 2011


“Dura” visita de Lula


Las palabras del exsindicalista, Luiz Inácio “Lula” da Silva, conmovieron a muchos costarricenses, entre ellos empresarios y líderes políticos.
El expresidente brasileño trajo consigo, durante una “visita de médico” al país esta semana, una receta para nuestra sociedad, la cual ya es conocida pero ha sido engavetada y arrinconada desde hace tiempo.
Costa Rica tiene todas las posibilidades para salir del letargo económico y mental, sin embargo falta algo.
La prescripción dada es “lograr una redistribución de la riqueza”.
Para predicar con su ejemplo, el exmandatario hizo ver que durante su gobierno sacó a 28 millones de brasileños de la pobreza.
Este líder, quien comenzó a trabajar a los 12 años como limpiabotas, sin dudas conoció la realidad brasileña desde la calle y ascendió en una carrera política enigmática.
Llama la atención, no tanto por la trillada versión del sueño americano que a simple vista se podría deducir, sino por el cambio radical que implicó para Brasil.
Ahora esas esperanzas de Lula se convirtieron en las del resto de América Latina, conforme su país surge como una nueva potencia mundial.
Lula en el fondo fue un presidente sencillo que se preocupó por gobernar para Brasil, y no para los intereses externos a su país.
Esa sed de independencia fue fundamental para contrarrestar tendencias internacionales que procuraron observar a Brasil como un mercado más de mano de obra y recursos naturales baratos.
Lula le devolvió a Brasil la posibilidad de creer en sus propias capacidades para salir adelante, a partir del inmenso potencial dormido.
El resurgimiento productivo, la búsqueda de la autonomía energética y el desarrollo del mercado interno generaron una espiral ascendente con beneficios económicos que han permitido atender a los estratos sociales más vulnerables.
La visita de Lula es un recordatorio para Costa Rica, una dura y franca comparación con la triste coyuntura de estancamiento político, económico y moral, que está llevando a más costarricenses a la miseria.
A pesar de “dura”, sería bueno que las visitas de Lula fueran más seguidas.