Día Mundial del Nacimiento Prematuro: una oportunidad para conocer riesgos y reforzar la prevención
Más del 18% de las muertes en menores de cinco años se relacionan con partos prematuros
Cada 17 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Prematuridad, una fecha que busca visibilizar la importancia del cuidado especializado para los bebés que nacen antes de término.
Este año, la fecha adquiere un valor histórico: la Asamblea Mundial de la Salud la incorporó oficialmente al calendario de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se considera prematuro todo bebé que nace antes de completar las 37 semanas de gestación, según la OMS.
Las causas del parto anticipado son diversas, entre los factores que aumentan el riesgo se encuentran enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, infecciones del tracto urinario o reproductor, embarazos múltiples, intervalos cortos entre gestaciones y embarazos no planificados, de acuerdo con la organización March of Dimes.
Las condiciones psicosociales también pueden incidir: el estrés, la falta de acceso a servicios de salud y las limitaciones socioeconómicas elevan la probabilidad de un nacimiento antes de término.
En aproximadamente el 50% de los casos, sin embargo, no es posible identificar una causa específica, lo que refuerza la importancia del control prenatal y la educación, según March of Dimes, World Prematurity Day Fact Sheet 2024.
Consecuencias del nacimiento prematuro
Los bebés prematuros enfrentan mayores riesgos de complicaciones respiratorias, neurológicas y de desarrollo, además de posibles afectaciones en la visión y la audición.
Las complicaciones asociadas al parto prematuro representan más del 18% de las muertes en menores de cinco años a nivel mundial, según datos de la OMS.
El control prenatal regular sigue siendo una de las herramientas más efectivas, ya que permite identificar factores de riesgo y actuar con rapidez.
Evitar el tabaco, el alcohol y el estrés contribuye significativamente a una gestación saludable.
Asimismo, mantener una alimentación balanceada, rica en hierro, calcio, ácido fólico y proteínas, favorece el adecuado desarrollo del feto.
También es esencial controlar enfermedades crónicas, dormir lo suficiente y realizar actividad física ligera, como caminatas o ejercicios prenatales supervisados por un especialista.
Por último, los expertos recomiendan espaciar los embarazos al menos 18 meses entre un parto y otro para permitir una recuperación adecuada del cuerpo y mejorar las condiciones del siguiente embarazo.