Fred Denton

Fred Denton

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Martes 13 Enero, 2015

No hay escasez de capital, ¡el dinero sobra!


Destapando ojos

"¡Capital (h)Ay!"

Voy a desmentir un mito que normalmente solo se dice a susurros entre amigos y familia: No hay escasez de capital, ¡más bien el dinero sobra! ¡Sobra en el mundo y en Costa Rica para financiar proyectos, donar e invertir!
El capital es energía. Se estima que actualmente hay en el mundo $45 trillones parqueados en efectivo o en instrumentos conservadores de bajo rendimiento, entre corporaciones, bancos, fondos de pensiones e individuos. La mayor parte de los dueños o administradores de este capital preferirían que se pusiera a trabajar en inversiones más productivas o para resolver problemas sociales.
La situación es muy parecida en nuestro país, a una escala mucho más reducida. ¿Por qué se da esta situación?: falta de confianza. Esta falta de confianza permea entre las personas, las instituciones, las nuevas ideas y en los gobiernos de turno. Nuestro entorno está marcado por una desconfianza en todo —en una inseguridad exuberante en el sistema—.
Esto, al mismo tiempo provoca una aversión al riesgo. Nada más hay que fijarse en una política a toda costa de “controlar” la inflación, de controlar los flujos de capital y el control en el tipo de cambio. O en la inhabilidad de los bancos, financieros y capitalistas de llegar a ofrecer verdadero y cuantioso “capital de riesgo” o en una sociedad que prefiere ir por lo seguro —un empleo que le permite “financiar” su consumo y adquisición de bienes— que arriesgarse innovando y creando empresas nuevas.
Diré algo que es medio herético en nuestro país: necesitamos más fracasados, quiebras y despedidos. Que haya gente que pierde todo y empresarios que van a la quiebra muchas veces. Necesitamos que haya inversionistas que pierden sus dineros y que desaparezcan instituciones y empresas con cierta regularidad.
¿Por qué? Porque es una señal de que sí tenemos una economía saludable, que promueva la renovación y la innovación. Sin fracaso no hay innovación. Es la otra cara de la moneda del éxito.
Si queremos fomentar una economía basada en la innovación para generar nueva riqueza y empleos nuevos bien remunerados, es de vital importancia enfrentar nuestra relación con el fracaso. Y el primer paso es cambiar nuestra relación con el capital.
En gran parte esta “falta de confianza” es producto de una historia marcada en repetidas ocasiones por la mala ejecución de proyectos, públicos o privados.
La buena noticia es que el problema es corregible. Los buenos ejecutores son aquellos que establecen reglas claras, generando objetivos cuantificados y cumpliendo sus labores sobre una línea de tiempo preestablecida. Esto se puede enseñar.
Lamentablemente, a raíz de la misma falta de confianza se ha construido como respuesta un sistema engorroso y lento, lleno de leyes, reglamentos, procedimientos, chequeos y chequeos cruzados.
Lo irónico de esto, es que si alguna tendencia ha marcado el boom en tecnología es la de proveer soluciones que “agilicen” las cosas de la vida y el trabajo. El respeto por el “valor del tiempo” es un aspecto de la modernización y la innovación.
A pesar de que nos enorgullecemos por el “estilo de pura vida” en Costa Rica, pareciera que va contracorriente a lo que se considera moderno y con las características que se necesitan para innovar en el resto del mundo: agilidad en la toma de decisiones, apetito por riesgo y una relación relajada y apolítica con el capital.
Más importante aún es lograr encontrar alguien o alguna organización confiable que ejecute bien los capitales disponibles.

Fred Denton