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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Desarrollo sobre rieles

Nuria Marín [email protected] | Lunes 17 agosto, 2009



Creciendo [email protected]
Desarrollo sobre rieles

La reciente apertura y abrumador éxito del servicio de tren que comunica la ciudad de Heredia con San José confirma lo obvio, que el servicio ferroviario está llamado a convertirse en un pilar fundamental en el desarrollo de nuestro país.
Diariamente sufrimos el colapso de nuestras carreteras fruto del crecimiento exponencial de la flotilla vehicular, un rezago de décadas en inversión vial y fallidos esfuerzos por la creación de inteligentes rutas interurbanas. Ello nos pasa una cara factura en términos de tiempo, estrés, menor dedicación a la familia, y escasez de tiempo para el deporte (salud) o un merecido descanso.
Las deficiencias en el transporte público e infraestructura abultan una factura petrolera que desangra la economía nacional y nuestros bolsillos, situación que tenderá a empeorar conforme la economía mundial se reactive y la mayor demanda presione al alza los precios del petróleo.
El calentamiento global, una de las grandes amenazas de este siglo, se alimenta entre otros de las emisiones de gases vehiculares, con consecuencias nefastas para la seguridad de nuestros pueblos. En Costa Rica ya hemos sufrido algunos de ellos en términos de inundaciones, huracanes y sequías. Igualmente, se han afectado nuestra producción agrícola y rica biodiversidad.
Desde esta perspectiva, es indiscutible que toda inversión en un servicio ferroviario de primera calidad, confiable, eficiente, confortable, seguro, de amplia cobertura y conexión, redunda inmediatamente en el beneficio de todos.
Desahoga nuestras carreteras, maximiza tiempo, dinero y salud; es amigable con el ambiente y mejora nuestra competitividad. En términos del turismo no hay mejor medio de transporte para mostrar nuestra cultura, maravillosos pueblos y extraordinarias bellezas naturales.
Confieso que en mi vehemente defensa debo agregar un componente personal y subjetivo. El viajar en tren me despierta sentimientos de nostalgia y gratísimos recuerdos de mi niñez y las de mis hijas. ¿Cómo olvidar los viajes a Cartago, Orotina, Puntarenas o Limón?
Son memorias grabadas en mi alma en la que las horas eran pocas para disfrutar los silbidos, el zigzag sobre rieles, las emociones al pasar por el puente sobre el Río Grande, en Atenas, ver de cerca la fuerza y majestuosidad de los ríos del Atlántico o apreciar los coloridos cambios en el paisaje.
¿Cómo olvidar… los ricos gallos de papa o de gallina, las crujientes empanadas o patíes, los jugosos caimitos y marañones, o el famoso pan bon antesala del inolvidable olor de mar?
Aplaudo la decisión de apertura del tren de este gobierno y todo avance en esta vía, en la firme convicción de que la infraestructura ferroviaria debe ser prioridad nacional por su valioso papel instrumental en el estímulo al desarrollo y al bienestar general.