Marcello Pignataro

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Lunes 24 Noviembre, 2008

Dejémonos de cuentos

Marcello Pignataro

Dos temas ocupan mi columna el día de hoy.
El primero se refiere a la clasificación invicta de nuestra Selección a la hexagonal que nos puede llevar al Mundial de Sudáfrica 2010. A pesar de que avanzamos sin perder un solo partido, con registro perfecto de seis juegos y seis victorias, goleando en la mayoría de los casos, no debemos llamarnos a engaño y creer que el asunto está “cocinado”.
Lo serio viene ahora cuando debamos enfrentar a Estados Unidos, México y Honduras.
Creo, eso sí, que tenemos material de sobra para alcanzar la meta y llegar a un tercer Mundial consecutivo y el cuarto en nuestra historia. El mayor logro jamás alcanzado por cualquier otra selección centroamericana.
Sin embargo no debemos dormirnos en nuestros laureles y creer que los siete goles contra Surinam, los tres contra El Salvador y los otros tres contra Haití (por citar solo algunos) nos tienen con un pie en la parte más austral del continente africano. Al contrario: ahora el trabajo de don Rodrigo Kenton, don German Retana, el resto del cuerpo técnico y el grupo de jugadores tiene que trabajar más fuerte en pos de la meta deseada.
El segundo tema, a pesar de que me prometí no referirme al asunto, tiene que ver con la necedad del señor Ottón Solís por negociar lo imposible, al irse a cabildear a Washington para que los congresistas demócratas le ayuden a renegociar el TLC. Esta impertinencia por defender lo indefendible le está restando un caudal de votos importantísimo al PAC, al punto que no aparece ni cerca de las posibilidades de luchar por la Presidencia en 2010.
El interés nacional que tanto pregonan el señor Solís y sus partidarios no pareciera congruente con la realidad mundial. Es cierto: no se oponen al libre comercio, pero de ahí a pretender que Estados Unidos va a negociar nuevamente el TLC con seis países —cuyo territorio sumado no representa ni la mitad de uno de sus estados medianos— para darnos más ventajas a nosotros es, además de iluso, pretender vernos la cara de tontos.
Cuando la Sala Cuarta declaró constitucional el último proyecto de ley y se aprobó en la Asamblea Legislativa, creí que ya el capítulo estaba totalmente cerrado y que el Congreso se podía dedicar a trabajar. Creí ver listas las leyes de Tránsito y Seguridad Ciudadana para antes de que finalice el año, creí ver en la agenda legislativa y del país proyectos de envergadura que nos lleven al desarrollo y no que nos alejen de él, creí que podría disfrutar del pentacampeonato de Saprissa y del potencial regreso de Iron Maiden —en marzo— con relativa tranquilidad.
Pareciera que, contrario a lo que pregona el PAC y que dice que primero está el interés nacional que el partidario, sigue en su afán por desconocer la victoria de la mayoría en el referéndum del 7 de octubre. Haya sido por uno o por 1 millón de votos, el pueblo costarricense dijo que sí quería TLC con Estados Unidos y eso hay que respetarlo, por más que les cueste aceptarlo a quienes no vieron sus tesis favorecidas.