Juan Manuel Villasuso

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Viernes 31 Agosto, 2007

Dialéctica

De la teoría al mundo real

Juan Manuel Villasuso

La teoría económica indica que la especialización del trabajo que propicia el comercio internacional es de provecho para todos aquellos que participan en el negocio. A su vez, tanto el análisis de las ventajas comparativas como el de las ventajas competitivas permiten concluir que el libre comercio produce beneficios y que dadas las dotaciones de recursos es posible incrementar el bienestar general.
Estos razonamientos conceptuales, sin embargo, encuentran una contradicción en el mundo real, ya que el supuesto básico en el que se sustenta la teoría es la existencia del libre intercambio entre los países; que de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio solamente ocurre en el 7% del comercio global (mercados competitivos).
Hay al menos cinco dimensiones en que resulta evidente que el libre comercio no es la norma en la realidad de las naciones.
*Barreras proteccionistas: Todos los países, en mayor o menor grado, tienen barreras de entrada que protegen la producción local frente a las importaciones foráneas. Esas barreras proteccionistas en los países industrializados son fundamentalmente de carácter no arancelario y tienen que ver con controles de calidad, normas sanitarias y disposiciones administrativas que incluyen un cúmulo de procedimientos y mecanismos para evitar que entren libremente productos del exterior.
*Comercio administrado: Los flujos comerciales dependen en gran medida de las relaciones cambiarias entre los países. Si se modifican las tasas de cambio también se modifica el intercambio de bienes y servicios. En las reuniones periódicas que realizan los representantes de los bancos centrales y los ministros de finanzas de las economías desarrolladas (G-8), se toman acuerdos y se definen reglas que afectan los tipos de cambio y las tasas de interés mundiales, lo que incide en la manera como se desarrolla el comercio internacional.
*Comercio intrafirma: El comercio intrafirma es la expresión de la integración internacional de la producción, como resultado de las decisiones de las empresas transnacionales acerca de la localización de sus actividades productivas en diferentes regiones del planeta. El comercio intrafirma ha sido estimado en aproximadamente un tercio del comercio mundial de bienes. Este tipo de intercambio comercial, que se produce entre países pero a lo interno de una misma corporación, tiene características propias que tienden a redefinir el concepto de libre comercio y tiene implicaciones en múltiples ámbitos.
*Mercados imperfectos: Los mercados internacionales se caracterizan por ser estructuras imperfectas. Existen mercados segmentados y se detectan monopolios, oligopolios y carteles, principalmente en el transporte, la comercialización y la distribución, que casi siempre están en manos de grandes empresas transnacionales. Por ello resulta imperativo diferenciar entre eficiencia productiva y capacidad para competir en los mercados internacionales. Lo primero no garantiza lo segundo.
*Soberanía del consumidor: Finalmente, resulta evidente que los flujos comerciales son influidos por compañías que por medio de la publicidad y utilizando múltiples instrumentos de propaganda pueden alterar los hábitos de consumo. Esto se relaciona con la llamada “soberanía del consumidor” y la posibilidad de manipular los gustos y preferencias de los demandantes; influencia que solo de manera excepcional pueden llegar a tener las empresas de los países menos desarrollados.