Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 14 Noviembre, 2008

¿Cuál crisis?

Luis Alberto Muñoz
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El tema de moda es la crisis mundial, sin embargo en un fin de semana rutinario es posible observar los restaurantes llenos, los centros comerciales saturados de carros y los supermercados con la usual cantidad de personas haciendo compras.
Mientras tanto, las noticias señalan que se avecinan tiempos difíciles y que la situación en otros lugares, en especial Estados Unidos y Europa, no pinta nada bien.
Por supuesto, al comparar ambos panoramas surgen suspicacias, por lo cual resulta hasta lógico pensar ¿cuál crisis?
Hoy se habla de la inminente recesión en Estados Unidos, de la caída de grandes empresas como General Motors, del desempleo galopante.
¿Será que Costa Rica logró protegerse de los efectos del huracán financiero que golpeó a la primera potencia mundial?
Algunos de los primeros signos visibles de la época de vacas flacas han llegado al país, principalmente en sectores como los bienes raíces y proyectos de desarrollo turístico. Estimaciones al respecto señalan que alrededor de un 90% de nuevas inversiones inmobiliarias llegarían a ser congeladas.
La esperada recesión norteamericana ha golpeado en mayor cuantía lucrativos negocios extranjeros, basados en la especulación y expansión crediticia en Estados Unidos.
Posiblemente por esta razón los efectos de esta desaceleración no sean inmediatos.
Costa Rica ha vivido su burbuja inmobiliaria que finalmente empieza a desinflarse.
Esto implica que muchas de las perspectivas de ingreso han tenido que ser ajustadas, por lo que ciertos excesos (en especial monetarios) con los que se esperaba contar, no estarán disponibles.
Entonces, ¿por qué las personas siguen consumiendo?
En la mayoría de los casos, los consumidores reaccionan hasta que las condiciones adversas se manifiesten.
En este sentido, las restricciones crediticias podrían constituir la principal amenaza para la estabilidad nacional.
Si bien es cierto, hasta el momento la colocación de préstamos mantiene tasas de crecimiento positivas, no obstante no se puede asegurar que continúe así, especialmente durante 2009.
La capitalización de los bancos podría ser una solución a medias.
Por un lado liberaría la presión que sufre hoy la banca, en especial la estatal.
Por otro lado, el jerarca del Banco Central deberá luchar contra la inflación, mientras las condiciones (nivel de reservas monetarias) presionan un aumento en el tipo de cambio del dólar. En este sentido, mayor liquidez sería perjudicial.
En cierto modo, la restricción crediticia es casi inevitable, si se desea combatir la inflación.