Fred Denton

Fred Denton

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Miércoles 11 Marzo, 2015

La idea es un Costa Rica que vuelva a hacer cosas únicas para rescatar su identidad


¡Costa Rica de verdad Esencial!

¿Cuál es el McDeal? (o ¡Costa Rica de verdad Esencial!)

Yo sueño con un Costa Rica innovador, dueño de su futuro, multicultural y posicionado como país único en el mundo y exitoso en su lugar. La buena noticia es que esta visión es alcanzable si así lo queremos, en gran medida porque existe el talento joven aquí para inventar e innovar un montón de productos y servicios nuevos.
Es importante comenzar desde ya a dar los pasos hacia la economía del futuro y no depender exclusivamente de la mezcla de los actores económicos que tenemos operando en Costa Rica actualmente: empresas que quedaron en el pasado produciendo “commodities” (productos o servicios no diferenciados en un mundo globalizado), multinacionales en zonas francas con poca transferencia de conocimiento o encadenamiento con la economía local, franquicias y representaciones de productos o servicios creados y fabricados en otros países y desarrolladores de inmuebles que construyen edificaciones que después de ser construidas y vendidas generan poca riqueza nueva.
Adicionalmente, por ser caros con poca excepción podemos competir por precio únicamente. Hay que agregar “valor” a lo que hacemos.
Urgentemente hay que dejar ser tentados por políticas y decisiones que promuevan el statu quo, lo seguro y las ideas encajonadas. Pregúntele a cualquier amigo suyo banquero y le va a decir lo que me han comentado en varias ocasiones en los últimos años: “Si me traes una franquicia extranjera, es casi un hecho que te la podemos financiar, pero ideas nuevas, “start-ups” es casi imposible”.
A pesar de que suena increíble, una de las ideas nuevas para innovar que puede considerarse y que está ganando mucha fuerza es volver a la forma que se hacían las cosas antaño: la producción artesanal, especializada, ciertamente en lotes pequeños y hasta “a la medida”. Pero con una importante diferencia.
En el siglo XX, Costa Rica (igual que muchos países) pasó por una masiva emigración hacia la gran metrópoli, dejando atrás las fincas y la vida agraria. Esto resultó en otra tendencia complementaria que marcó el siglo pasado: la producción centralizada y la creación de la clase media a través de trabajos de oficina y fábricas.
Se ha anunciado con bombillos y platillos la eventual muerte de este concepto de producción “una talla para todos” y la evolución hacia la especialización disponible a las masas (esto, gracias al poder de Internet y la habilidad de comunicarse con públicos dispersos en todo el mundo). Volvemos a los tiempos de los artesanos, pero ahora empoderados por la tecnología y la web mundial. Y es importante destacar que estos productos y servicios se cobran mejor y son altamente vendibles en el extranjero (de menos escala, pero alto valor).
En Costa Rica tenemos que salir de nuestras oficinas y volver a ser sembradores de semillas de ideas, de ser “ideacultores” aplicando el arte y la artesanía en llevar esas ideas para hacer productos y servicios únicos. Uno comienza a ver las primeras señales de esto en nuestro país con la cerveza y queso artesanal, otros productos especializados de la feria del agricultor, en la moda, el café de microlote, los muebles y los objetos decorativos para el hogar.
La idea es un Costa Rica que vuelva a hacer cosas únicas para rescatar su identidad. Es una visión de Costa Rica “especial”, ¡así rescata su esencia y se vuelve más Esencial!

Fred Denton