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ANÁLISIS
Presidenta no pudo contra desempleo y corrupción

Costa Rica antes y después de la primera Presidenta

Seguridad y red de cuido, los puntos altos

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Mejoras leves en competitividad y una lucha imposible contra el desempleo son parte de las conclusiones que se sacan de comparar las cifras de Laura Chinchilla a su llegada y a su salida. Marco Monge/La República

En la frialdad del análisis numérico, se puede interpretar que la presidenta Laura Chinchilla dejó varias cuentas pendientes, pero también se apuntó una serie de victorias. Así lo dicen los números y la ubicación del país en varios indicadores mundiales.

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En lo que respecta a la economía, predominó una baja inflación, que si bien ha aumentado en el último año, se ha mantenido en un promedio del 4,7%.
El déficit fiscal se salió de control luego de que el gasto se disparara con el cambio de jerarca en el Ministerio de Hacienda y ahora se espera que cierre el año en un 5,9%.
El creciente gasto público, en su mayoría destinado a remuneraciones, hizo del Gobierno de Laura Chinchilla el que ha gastado más presupuesto, como porcentaje del PIB, en los últimos 23 años.
Las exportaciones e importaciones crecieron, pero la brecha entre ambas se triplicó y el déficit de la cuenta corriente se duplicó.
El desempleo fue uno de los mayores dolores de cabeza de la administración saliente, que se fijó como meta del Plan Nacional de Desarrollo cerrar este año en un 6%, pero en su lugar se encontró con una ola de despidos importante al cierre, por lo que apenas bajó esta cifra un 0,1%.
No obstante, de 2010 a la fecha, se nota una leve mejoría en indicadores mundiales que revelan un progreso del país en libertad económica, facilidad para hacer negocios y en competitividad.
La agilización de ciertos trámites y algunos cambios mejoraron las condiciones para establecer nuevas empresas. Los tratados de libre comercio y la mantención de un sistema de respeto a las leyes fueron bandera que permitieron la mejora en estos indicadores.
Uno de los puntos negros se vislumbra en la caída de ocho puestos del Índice de Percepción de la Corrupción, en donde el país figuraba en la posición 41 cuando llegó Chinchilla al poder, y ahora se ubica en el puesto 49.
“Es un Gobierno que no pasará a la historia por grandes logros. Ciertamente logró mejorar algunos índices como el de seguridad. No fue un gobierno de equidad, para todas y todos. La pobreza, que debería ser el principal índice, no disminuyó en lo absoluto. Habrá que recordarlo como uno de los gobiernos más malos en el manejo político, solo comparado con el de Abel Pacheco”, manifestó Claudio Alpízar, analista político.

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Colaboraron en esta información Javier Adelfang, María Siu Lanzas y Daniela Granados

Luis Fernando Cascante
[email protected]
@La_Republica

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