Costa Rica avanza en competitividad, pero enfrenta desafíos para alcanzar su potencial
Cerrar las brechas territoriales no es solo una cuestión técnica, sino un compromiso con la democracia
Costa Rica dio pasos firmes en su camino hacia una economía más competitiva en 2025, aunque el ritmo de mejora aún no es suficiente para cumplir con las metas de desarrollo propuestas para la próxima década.
El Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC) presentó su quinto Informe del Índice de Competitividad Nacional, en el que el país alcanzó una calificación de 56,2 puntos sobre 100, superando los 54,5 del año anterior.
Pese al progreso, las brechas territoriales y las debilidades estructurales continúan siendo un obstáculo para un crecimiento más equitativo y sostenible.
El objetivo nacional es ambicioso: elevar el índice a 61,2 puntos en 2030. Para lograrlo, el CPC impulsa una hoja de ruta con metas específicas y medibles orientadas a crear condiciones que potencien el desarrollo humano en todo el territorio.
“Por primera vez, Costa Rica cuenta con un plan de acción de largo plazo que traduce la competitividad en objetivos concretos. Si lo implementamos correctamente, el país será más atractivo para la inversión y ofrecerá más oportunidades para todas las personas”, afirmó Carlos González, presidente del CPC.
El informe propone trabajar desde tres frentes de política pública:
-Universales, enfocadas en fortalecer los sistemas de salud, educación, seguridad y acceso al agua potable.
-Sectoriales, destinadas a mejorar la infraestructura vial, las telecomunicaciones, el empleo y la electricidad.
-Locales, orientadas a modernizar la gestión municipal y promover la sostenibilidad ambiental.
Entre los objetivos planteados para el 2030 destacan reducir la tasa de homicidios de 16,6 a 10,1 por cada 100.000 habitantes, disminuir la mortalidad infantil de 10,3 a 8,2 por cada 1.000 nacimientos, garantizar que el 100% de los centros educativos dispongan del ancho de banda necesario y bajar el promedio de interrupciones eléctricas de 9,9 a 7,9 por año.
“Cerrar las brechas territoriales no es solo una cuestión técnica, sino un compromiso con la democracia y la cohesión social”, añadió González.
El avance de 1,7 puntos respecto al 2024 proviene principalmente del pilar de adopción tecnológica, impulsado por una mayor velocidad en el internet fijo. También se registraron mejoras en educación y habilidades laborales, gracias al incremento en la inversión por estudiante y al fortalecimiento de competencias digitales.
No obstante, el informe advierte retrocesos en seguridad, salud y energía. Puntarenas mantuvo su desempeño sin cambios, Guanacaste experimentó un descenso y Belén se consolidó como el primer cantón en alcanzar la categoría de “destacado” con más de 70 puntos. En contraste, La Cruz, Coto Brus y Garabito continúan en los niveles más rezagados.
“Los avances tecnológicos solo son valiosos si se traducen en progreso humano y territorial. Necesitamos llevar ese impulso digital a la educación, la salud y la seguridad”, subrayó Andrés Fernández, economista sénior del CPC.