El Mundial 2026, que se disputa de forma conjunta en Estados Unidos, Canadá y México, ha estado marcado por una serie de polémicas que han puesto en el centro del debate a la FIFA.
El episodio más reciente involucra una llamada telefónica de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para solicitar una revisión de la jugada que derivó en la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun. Posteriormente, la sanción fue retirada tras dicha comunicación.
La situación colocó a la FIFA en el centro de la crítica, luego de que el propio mandatario estadounidense reconociera que la interacción existió.
Esto generó el descontento de diversas personas e instituciones, como la Federación de Bélgica, la UEFA y el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quienes cuestionaron la decisión del Comité Disciplinario.
Antes del inicio del torneo, el certamen ya había sido impactado por la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán.
El ministro de Deportes de Irán llegó a plantear la posible no participación de su selección, aunque finalmente el equipo sí disputó el Mundial.
Pese a ello, la delegación iraní no estuvo exenta de dificultades. Su campamento base, originalmente previsto en Arizona, tuvo que trasladarse a Tijuana, México, luego de que el gobierno estadounidense exigiera que la selección asiática solo pudiera ingresar a territorio estadounidense dentro de las 24 horas previas a sus partidos, debiendo salir del país tras cada encuentro.
Otra de las controversias giró en torno al árbitro somalí Omar Artan, a quien se le negó el ingreso a Estados Unidos pese a contar con visado y acreditación oficial para el torneo.
Dicha decisión dejó fuera de la cita mundialista al árbitro elegido como el mejor del año 2025 por la Confederación Africana de Fútbol (CAF).
A pesar de tratarse del Mundial con mayores avances tecnológicos, con VAR, sensores de fuera de juego en el balón y cámaras corporales para los árbitros, buena parte de la polémica ha estado relacionada con el arbitraje.
Además del caso Balogun, se cuestionó la anulación de un gol de Colombia por un fuera de juego determinado por la punta del zapato, así como la anulación del tanto del empate de Croacia ante Portugal por una posición prohibida determinada tras un roce mínimo en los dieciseisavos de final.
La polémica arbitral más comentada se dio en el partido de octavos de final entre Argentina y Egipto.
Al combinado africano le anularon un gol por una falta previa a la jugada, mientras que, minutos después, una falta no señalada al inicio de otra secuencia terminó en el gol de la victoria argentina.
La situación fue criticada y calificada como un "desequilibrio en el arbitraje" por especialistas, como el exárbitro de la Bundesliga Patrick Ittrich.
"Diré lo que pienso sin importar las consecuencias: este partido fue claramente amañado y todo el mundo lo vio. El resultado se vio influido por factores internos en el terreno de juego durante el partido y por factores externos previos al encuentro", comentó Hossam Hassan, entrenador de Egipto, tras finalizar el encuentro.
Mientras el torneo avanza hacia su fase decisiva, las controversias continúan formando parte de la conversación alrededor de esta edición de la Copa del Mundo.