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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



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Montañistas ticos descubren cataratas de roca volcánica de 600 mil años de antigüedad

Walter Herrera [email protected] | Viernes 24 agosto, 2018

Turrialba esconde en sus bosques una de las más peculiares cataratas nombrada “El Tótem” por el tico Javier Elizondo.
Turrialba esconde en sus bosques una de las más peculiares cataratas nombrada “El Tótem” por el tico Javier Elizondo. Cortesía Javier Elizondo/La República


En el pueblo de Destierro, en las faldas del volcán Turrialba, se encuentra inmerso en la montaña el afluente del río Pascua, adonde un grupo de alpinistas tropicales y científicos costarricenses se adentraron en la zona y descubrieron una catarata formada de erupciones de 600 mil a 250 mil años aproximadamente. Catarata vista aérea

“La catarata tiene dos flujos de agua, uno es superficial que viene de un río y los otros son cortinas de agua (acuífero fracturado expuesto) que afloran de zonas de la roca volcánica fracturada que no permiten más flujo a través de ellas. El corte de la catarata nos deja ver diferentes chorros de agua subterránea y no de río. Aún nos quedan varias preguntas sobre su formación, pero estudiando la dinámica del agua, la erosión y la tecnología, podríamos llegar a entenderlo mejor”, explicó Alejandro Argüello, geólogo nacional quien visitó la zona.

Debido a la permeabilidad de las capas de ceniza dentro de la tierra, el agua en su caída vertical fluye en un camino natural a lo interno dentro de la montaña y hacia la salida donde se expone en forma de chorro. Rappel

Estas caídas de agua se encuentran en un cañón con forma cilíndrica, rodeado de bosque y densa vegetación.

Javier Elizondo, montañista líder encargado de la expedición, utilizó mapas cartográficos, imágenes 3D y drones para estudiar la zona.

“Hay una lista de lugares legendarios que quería conocer y este era uno. Siempre pensé que estaba en el río Roca por lo que decían los mapas, pero al revisar bien no tenía nombre, es un afluente del río Pascua. Los locales me decían de este lugar pero para llegar ahí hay que realizar un descenso vertical con cuerdas y hacer dos rapeles de 45 metros, entonces no podía ser posible”, aseguró el escalador.

Fue así como decidieron bautizar la catarata como El Tótem, debido a una piedra ubicada donde cae el agua con la forma de este objeto. Catarata

“El Tótem no había sido explorado. Descubrir es un sentimiento indescriptible y más poder documentar con la ayuda de geólogos y obtener muestras científicas y determinar las causas de este fenómeno tan extraño y único en Costa Rica”, señaló el montañista y también director del proyecto The Waterfall Trail.

El fin de esta travesía es también unir a la comunidad científica y aportar al conocimiento de las zonas naturales del país y darle fortaleza al proyecto que pretende salvar las cataratas en el país y fortalecer el turismo ecoamigable. Javier Elizondo

“La geología y exploración van de la mano, sin explorar no se pueden encontrar las pistas necesarias para entender los lugares. Hay que adentrarse y buscar lugares que no están a la vista y hacerle ver a Costa Rica que hay lugares magníficos por descubrir”, agregó Argüello.

Además, el investigador mostró su deseo de compartirle a la población un poco de su conocimiento sobre esta y otras formaciones con las que cuenta el país.

“La idea es que la gente vea la montaña y entienda las características básicas, como Cerro Pelado, que fue un volcán. Entonces queremos que, además de disfrutar un buen paisaje, conozcan la historia y datos científicos”, expresó Argüello.

En el sitio web www.thewaterfalltrail.com se relatan las experiencias de las expediciones que realiza, acompañadas de fotografías escénicas.