Joven tico descubrió ciudad de cataratas practicando cañonismo en el país
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A pesar de vivir en un país “chiquitico”, en las entrañas de los bosques costarricenses, bellezas inhóspitas se ocultan en la densa vegetación de nuestras montañas.

Sin embargo, el joven cañonista tico, Javier Elizondo, encontró en el deporte y la fotografía una forma de descubrir una versión ecoamigable de El Dorado, e incentivar un proyecto de conservación de cataratas.

El pasado 27 de de mayo, Javier y un grupo de entusiastas se enrumbaron a un cañón ubicado en Bajos del Toro en el cantón Valverde Vega.

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El río Toro, conocido por sus cabezas de agua, ha esculpido este gigantesco acantilado de piedra, al que caen miles de riachuelos haciendo un sinfín de cataratas en la sección V-5, inexplorada hasta el momento.

“Realicé un estudio de mapas satelitales y hojas cartográficas para predecir la ubicación del cañón o catarata. Por ser un lugar tan profundo no había documentación de este lugar pero escogí a un buen equipo de atletas para bajar y subir por la montaña con técnicas de alpinismo de hielo, pero en barro con las cuerdas”, comentó Javier Elizondo.

Para llegar ahí, realizaron una caminata de cuatro kilómetros para ingresar al bosque denso y descender un acantilado de 60 metros de alto por medio del rappel.

Sin embargo, debieron esperar 15 horas a que el río se calmara para evitar una cabeza de agua.

La densa vegetación, cubierta de espinas y barro, complicó el descenso vertical, a cargo de Daniele Rocchi, pero finalmente descubrieron el sumidero.

El estrecho de un kilómetro de largo impresionó por su geología, que construyó una ciudad de cataratas.

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Dentro del cañón estuvieron por un lapso de dos horas, previendo que una cabeza de agua los alcanzara.

El lugar fue bautizado como el “Estrecho de la lluvia”, al contemplar la caída de agua en la parte más profunda de la formación.

“Llegamos a un consenso grupal del nombre, y en este caso le pusimos así porque parece que siempre llueve aunque no lo esté”, señaló el joven de 25 años.

Elizondo, quien ha descubierto más de 30 cataratas en el país, principalmente ubicadas en la Vertiente del Caribe, realiza una documentación formal de cada sitio y este año sueña con publicar un libro con el estudio formal y fotografías exclusivas de sus aventuras.

Esta publicación la realizará con ayuda de Iván Salazar, ambos lo trabajan desde hace cinco meses.

“La documentación formal del proyecto le va a dar credibilidad y la idea es crear conciencia ambiental en la sociedad”, señaló.

El conservacionista inició el proyecto de “The Waterfall Trail” hace más de dos años y también espera fomentar el deporte en el país.

“Lamentablemente el cañonismo es visto como un deporte aficionado y se requiere un trabajo especial para darlo a conocer. Tenemos oro en nuestro país y bien impulsado podría ser un deporte líder en el país en cinco o diez años”, concluyó.


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