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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 04 abril, 2009


CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas

No es mucho lo que se ha escrito aquí sobre la reciente elección presidencial en El Salvador. Sin embargo, los antecedentes, lo que aquí sabemos sobre ese país, tan entrañable, puede que nos autoricen a intentar una interpretación o a aventurar una opinión.

El Frente Farabundo Martí lleva el nombre de un líder comunista que encabezó la rebelión popular de 1932, que concluyó con una masacre de casi 20.000 salvadoreños con lo que se consolidó la dictadura bicéfala del ejército y las famosas 14 familias dueñas de todo.

Ese frente emprendió hace unos treinta años una guerrilla sangrienta y despiadada, que terminó cuando los guerrilleros y las fuerzas gobernantes llegaron a un acuerdo, propiciado en Esquipulas y que le valió un Premio Nobel de la Paz al entonces presidente nuestro don Oscar Arias y que acabó con esa guerrilla y con otra similar que peleaba en Guatemala.

Desde entonces, el Frente ha participado en elecciones y si bien hasta ahora no había ganado ninguna presidencial, ha tenido fuertes fracciones en el Congreso y ha controlado municipalidades y elegido alcaldes, demostrando año tras año su voluntad de actuar dentro de la legalidad democrática, siempre que la legalidad democrática existiese. Seamos francos y digamos que ha existido desde que la guerrilla depuso las armas. Pero siempre, con el gobierno en manos del partido derechista Arena.

Acaban de ganar su primera elección presidencial con un candidato, Mauricio Funes, que no ha sido un factor fuerte dentro del Frente sino un periodista prestigiado que ha simpatizado con ellos y encarna las posiciones más moderadas de un Frente que ha tenido como objetivo casi único el democratizar de verdad a El Salvador. Sus declaraciones como presidente electo han sido de una gran mesura y revelan su espíritu democrático. Nada de disparates chavistas de esos que entusiasman a las mentalidades políticas débiles. Su primera visita después de elegido ha sido a Brasil, donde un estadista excepcional se está manifestando como un verdadero líder de la democracia hemisférica.

Me siento confiado en que la victoria electoral de la izquierda en El Salvador traerá más democracia y más progreso dentro de una línea socialdemócrata estilo siglo XXI. Y que ese hermano país al que tanto queremos todos aquí, no tomará la ruta loca de Nicaragua y de su malhadado Frente Sandinista.

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