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CHISPORROTEOS

Alberto Cañas [email protected] | Sábado 31 enero, 2009


CHISPORROTEOS

Alberto F. Cañas


Ahora estamos ante una amenaza de huelga en Limón. El poderoso sindicato de JAPDEVA se opone al proyecto del gobierno de privatizar el puerto, y comienza a exigir.

Era inevitable y muchos lo vimos venir, pero el Poder Ejecutivo no.

Hará unos dos meses se reunieron en la sede de la Universidad Earth en Guápiles, representantes de las cámaras y del sindicato de JAPDEVA en compañía de don Ottón Solís. De esa reunión salió una propuesta, según la cual si la Administración Arias desistía de su deseo de privatizar el puerto de Moín, el sindicato de JAPDEVA renunciaría a algunas de las gollerías que la convención colectiva concede a los trabajadores, y de paso no se opondría a que el gobierno contratara la construcción de un nuevo puerto en las cercanías con una empresa privada.

(Interrumpo aquí para un paréntesis: la convención colectiva de JAPDEVA ha provocado que en Costa Rica, por primera vez en la historia universal que yo sepa, condenen enérgicamente al que pide y no al que concede. Yo oí decir desde chiquillo que pedir no es pecado.)

Sigo con lo que venía diciendo: como es la costumbre con todo plan o proyecto que no provenga de los 1.000 sabios que elaboraron el complejo, completo y admirable programa de gobierno del PLN para el 2006, el presidente recibió lo que se había conseguido en Guápiles, y rompió el papelito, es de suponer que tras haberlo estudiado, pero no estoy seguro.

Ahora, ante el proyecto gubernamental de privatizar Moín, el sindicato se alza, exige y amenaza. No sé qué pensarán de esto las cámaras que estuvieron representadas en la reunión de la Earth.

El que ignora la historia corre el riesgo de que se le repita en forma de caricatura, dijo un sabio.

La historia es que Limón, durante buena parte del siglo XX, fue un feudo de dos compañías extranjeras: la United Fruit y la Northern. Y no pareciera que los recuerdos que dejaron sean muy gratos: barrio exclusivo y cercado para los empleados de la bananera, ninguna mezcla de éstos con la población limonense común y corriente, y abandono total de la provincia en 1941, engaños de la Northern haciendo creer que a los negros les estaba prohibido venir a la Meseta Central. Y al mismo tiempo, una magnífica paz entre los ticos de tez oscura y los ticos de tez más clara.

Limón no es la ciudad más apropiada para intentar una nueva concesión a una empresa extranjera. El proyecto nacionalista de las cámaras y el sindicato, endosado por Solís (y obviamente por el PAC), salvaba obstáculos y tomaba en cuenta la realidad histórica de la ciudad.

Pero ¿qué se va a hacer? Aunque mi admirado Tano Pandolfo me critique por oposicionista, termino diciendo que tal vez si los 1.000 hubiesen sido 1.001, otro gallo podría estarnos cantando.

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