Casi la mitad de los hogares costarricenses vive endeudada, revela encuesta de la UCR
La encuesta Actualidades 2025 muestra que el acceso y la formalidad del crédito dependen de la situación económica de los hogares, así como factores demográficos
Crece la presión financiera sobre los hogares costarricenses, al registrarse que un 46,9% de las familias mantiene al menos una deuda, aunque con diferencias marcadas según edad, educación y situación económica, de acuerdo con la Encuesta Actualidades 2025 de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica.
El estudio, aplicado entre octubre y noviembre de 2025 a 986 personas adultas en todo el país, detalla quiénes se endeudan, con quiénes obtienen crédito, por qué deben hacerlo y bajo qué condiciones formales o informales acceden al financiamiento.
Las mujeres reportan mayor presencia de deudas en sus hogares (53,45%) en comparación con los hombres (46,54%). El nivel educativo también influye, solo 22,8% de quienes tienen educación universitaria vive en hogares endeudados, frente al 40,6% de quienes solo cuentan con secundaria.
La incidencia también aumenta entre las personas de 50 años o más (44,10%) y entre quienes están casados (32,6%).
Sobre el acceso al crédito, la deuda continúa concentrándose en mecanismos formales como bancos (42,2%), cooperativas (13,6%) y casas comerciales o electrodomésticos (12,9%).
No obstante, uno de cada diez hogares endeudados acude a personas y no a instituciones, incluyendo familiares, amistades o prestamistas independientes.
Los motivos del último préstamo solicitado muestran una mezcla de necesidades básicas y aspiraciones patrimoniales:
Estos datos confirman que una porción importante del endeudamiento se destina a satisfacer urgencias del día a día, mientras otro segmento utiliza el crédito como herramienta para inversión o movilidad social.
La desigualdad en el ingreso subjetivo también es determinante. En los hogares donde “el ingreso no alcanza”, solo 22,9% indica tener deudas, mientras que en los hogares con ingresos suficientes o capacidad de ahorro, la cifra sube hasta 75,3%.
En cuanto a la formalidad del proceso, tres de cada cuatro personas endeudadas sí recibieron un contrato escrito, y 78,1% fue informada de la tasa de interés aplicada.
Sin embargo, 12,1% solo recibieron el acuerdo por palabra o mensajes y 4,1% afirma no haber tenido claridad sobre los términos del crédito.
Entre los hogares con mayores dificultades económicas, la entrega de contrato y la información sobre intereses es menor que entre los hogares con ingresos holgados, lo que evidencia una brecha en la protección del consumidor financiero.
Los resultados muestran que el acceso al crédito está profundamente ligado a la estructura socioeconómica, y que la formalidad en las condiciones de los préstamos aún no es universal, lo que contribuye a escenarios de sobreendeudamiento y vulnerabilidad financiera.
Esto refleja dos realidades distintas, quienes deben endeudarse para subsistir y quienes lo hacen para construir patrimonio.