Casi el 25% de los hogares costarricenses se quedó sin dinero para cubrir gastos básicos en el último año
Encuesta de la UCR revela señales de presión económica en las familias, con crecientes dificultades para llegar a fin de mes
Las dificultades para cubrir los gastos básicos alcanzaron a una parte importante de la población costarricense durante el último año. La Encuesta Actualidades 2025 de la Universidad de Costa Rica (UCR), muestra que un 24,7% de los hogares se quedó sin dinero para pagar sus necesidades en los últimos 12 meses.
Dentro de este grupo, 64,7% tuvo que recurrir a un préstamo para lograr solventar esos gastos, lo que confirma que muchas familias dependen del endeudamiento para sostener necesidades esenciales.
La situación golpea con más fuerza a las mujeres, quienes reportan mayor incidencia tanto en la insuficiencia de dinero como en la necesidad de endeudarse.
El nivel educativo también marca una brecha importante. La falta de liquidez afecta a 31,1% de quienes solo cuentan con primaria, frente a apenas 9% de quienes tienen formación universitaria.
En cuanto a cómo serían las decisiones financieras de la población en ciertos casos, el estudio planteó el escenario de qué pasaría con los gastos en comida y servicios si el hogar recibiera ¢500.000 adicionales, la mayoría de las personas respondió que se mantendrían igual (68,8%).
Sin embargo, 9,4% dijo que aumentarían los gastos, mientras que 21,8% indicó que los reduciría o ajustaría, variaciones que dependen según el nivel educativo y el ingreso subjetivo del hogar.
En el sentido contrario, ante una emergencia que implique un gasto inesperado de ¢500.000, casi la mitad de las personas (47,4%) señaló que tendría que pedir un préstamo para poder cubrirlo.
Solo un 33,8% afirmó que podría pagarlo con ingresos propios o ahorros, mientras que 4,6% reconoció que simplemente no podría hacerlo. El resto mencionó opciones como vender bienes, combinar varias alternativas o recortar otros gastos.
Entre quienes recurrirían a un préstamo, la mayoría lo solicitaría a un familiar o amistad (62,5%), mientras que un 25% acudiría a un banco. El patrón cambia por sexo, pedir prestado a un familiar resulta más accesible para las mujeres, mientras que los hombres mencionan en mayor proporción la banca formal como opción.
Los resultados muestran que una parte importante de los hogares vive con márgenes de financiamiento muy estrechos.
La UCR concluye que estas respuestas evidencian un balance frágil en la economía doméstica, donde cualquier cambio en ingresos o egresos puede obligar a recurrir a préstamos y apoyos familiares para sostener el día a día.