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Miércoles 6 Agosto, 2008

Cambios en la Ley del Servicio Doméstico


En la actualidad las servidoras domésticas no son tratadas como empleadas sino como esclavas. Se trata de un gremio de más de 120 mil mujeres que prestan este valioso servicio en condiciones laborales que difieren considerablemente del resto de la población trabajadora del país.
Consecuente con esta situación, he venido dando seguimiento a un proyecto de ley que lleva 17 años en la corriente legislativa que procura otorgar condiciones laborales justas a este gremio.
Actualmente, las servidoras domésticas no tienen derecho legal a estar inscritas dentro del régimen de seguridad social ni de riesgos del trabajo. Tampoco disfrutan de vacaciones completas, ni preaviso en caso de despido. Hasta hace poco estaban obligadas a trabajar 16 horas diarias, aunque un voto de la Sala Constitucional rebajó esa jornada a 12 horas al día; que en todo caso sigue siendo un horario abusivo. De acuerdo con la práctica actual, solo tienen derecho a un día de descanso por cada 15 laborados. El salario promedio es de ¢90 mil por 288 horas de trabajo mensual, es decir un promedio de ¢312 por hora; el más bajo de toda la fuerza laboral nacional.
Lo que las empleadas domésticas pretenden con el mencionado proyecto es contar con las mismas garantías que disfruta la gran mayoría de lostrabajadores costarricenses, sin aspirar siquiera a alguna prebenda extra.
Es por eso que me interesé en el planteamiento del señor Carlos Denton, expresado en un artículo de opinión publicado en LA REPUBLICA el pasado 30 de julio (página 19) bajo el título de “Cambios en la ley de trabajo doméstico”, que me he dado la libertad de retomarlo para encabezar esta reflexión.
En el citado artículo, el señor Denton se refiere a la creciente fuerza laboral femenina, especialmente la denominada de “cuello blanco”, que requiere frecuentemente del servicio doméstico. Considera que algunos planteamientos del proyecto de ley podrían perjudicar a estas mujeres que utilizan el servicio doméstico. Al respecto, estimo que así como estas damas profesionales, las mujeres con callos en las manos que han sido culturalmente flageladas por una cultura machista tienen los mismos derechos.
Lamentablemente muchas integrantes de la fuerza laboral de “cuello blanco”, no han sabido apreciar la importancia del trabajo doméstico, desvalorizándolo como una actividad de tercera clase, aunque exigiendo a sus empleadas servicio de primera calidad y “dedicación exclusiva”.
Respecto a las acotaciones del señor Denton en el mencionado artículo, coincido en que el proyecto hay que discutirlo y mejorarlo, eso sí, dejando claro que en el siglo XXl los grilletes ya están pasados de moda y que no estoy dispuesto a caer en el juego repetido por muchos diputados y diputadas a lo largo de varias administraciones que reciben con beneplácito el proyecto, pero se niegan a discutirlo. Tal actitud despierta sospechas que sería recomendable aclarar.
Es hora de discutir dicha iniciativa, el gremio de las empleadas domésticas así lo demanda, indiferentemente del resultado que se pueda obtener en el plenario legislativo. Se requiere un sí o un no, de una actitud transparente de los legisladores sobre el tema, y por supuesto, que cada quien asuma la responsabilidad de sus propias decisiones.

Carlos Ml. Gutiérrez Gómez
Diputado Asamblea Legislativa
www.cartagolibertario.org